Ali Abou Saleh, empresario de origen libanés nacido en Paraguay, y presidente de la Cámara de Comercio de Ciudad del Este, ve difícil la anunciada muerte de Ciudad del Este, pero afirma que Paraguay necesita de negociadores patriotas que terminen con décadas de entreguismo a los países más grandes del Mercosur. Menciona la no aplicación del RTU, la unidad arancelaria, los regímenes que van cumpliendo sus plazos, y destaca que se deberá negociar punto por punto para su beneficio. Además sostiene la necesidad de contar con más incentivos para el desarrollo de la industria, como la ley de ensamblaje de productos de alta tecnología, vetado por el Ejecutivo; la maquila, la zona franca, entre otros.
–¿Cómo evalúa el comercio de Ciudad del Este?
–En términos comparativos, en relación al año pasado, está estable, más o menos todo igual. Esperemos que los meses que restan del año haya algún repunte. Mejoró la cantidad de gente que viene a comprar, en cierto momento, algunos productos repuntaron y otros decrecieron. Todos los textiles repuntaron; hay otros que cayeron, como las bebidas, perfumería.
–¿Cómo se expresan esas mejorías que se dieron en algunos momentos en la economía del Este?
–Las construcciones que se están observando demuestran eso. Pareciera que todo va encaminado a que el comercio vaya creciendo de nuevo. Ciudad del Este es muy importante económicamente para el Paraguay, sigue el éxodo del interior y mucha gente continúa sobreviviendo de esta ciudad.
–Siempre se habla de la muerte de Ciudad del Este. ¿Qué opina al respecto?
–El comerciante de Ciudad del Este tiene una particularidad, tiene un know how, un conocimiento, de todas estas situaciones que se nos presentan, nos rebuscamos, entramos en ese laberinto y encontramos la salida siempre, por eso es que sobrevivimos. Esto no va a morir, lo que vamos a hacer es tener que luchar bastante.
–¿Cómo afectará la eliminación del doble arancel en el Mercosur?
–Puede ser positivo como negativo, es algo que ya se marcó desde Ouro Preto (Protocolo del Mercosur), pero ahora es el momento de empezar a negociar, todo lo que no hicimos antes. Se crearán las comisiones, van a evaluar la unificación de las partidas arancelarias, tenemos que unificar todo el sistema informático de los países pertenecientes al Mercosur, tal vez se adhieran otros países. Es en las comisiones donde debemos negociar y poder realmente restar esas asimetrías que tenemos, con relación a Brasil y Argentina.
–¿Con la eliminación de los regímenes especiales y el RTU que no sale, qué se puede hacer?
–Sí, (el RTU) no sale, pero creo que aún cuando ya tardó demasiado, va a salir. Todo se resume en que Paraguay tendrá que negociar, tópico por tópico, con régimen de turismo o no, con RTU o no, todo debe ser luchado punto por punto en el marco del Mercosur para no afectar al fisco paraguayo y para no perjudicar al comercio y la economía dependientes de la importación de extrazona, y para disminuir las asimetrías. El RTU es el ejemplo, todo el tiempo que llevó y aún se sigue discutiendo. Por eso hablaba de que tendremos que luchar bastante.
–¿Qué debe cambiar en la política local para incentivar el desarrollo?
–Las leyes de maquila y de zona franca deben tener más incentivo. Haciendo una comparación con las de Manaus, Brasil y de Uruguay, por ejemplo, tenemos mucho que mejorar. Infraestructura, subsidios, menos burocracia, incentivos fiscales reales, leyes laborales adecuadas, son algunas de las cuestiones que deben mejorarse para atraer un interés muy diferente al actual.
–Para muchos la triangulación ya no tiene futuro.
–Paraguay no es un país industrializado, ni el Mercosur ni el Brasil ayudaron a la industrialización de este país; por eso el fisco depende en gran medida de los productos importados de extrazona para revender. Dicen que tenemos que establecernos como país industrial, pero no vamos a lograr mientras nos pinten de negro, no colaboren y nos sigan asfixiando. Ellos no facilitan, hasta a los productos maquila crean problemas. No es como en la Comunidad Europea, donde los países grandes pensaron en los países menos desarrollados. España, hoy ya no necesita de nadie, es un país industrial, sobresale por sí mismo. Gracias a los aportes de otros países más grandes de la Unión Europea.
–Existen fábricas que operan por el régimen de maquila, ¿están caminando?
–Camina, (pero) todo es muy lento, no se dan las inversiones de envergadura que den saltos cualitativos en el desarrollo que se busca generar a partir de estos regímenes económicos.
–¿Qué no funcionó en la gestión de gobierno?
–En muchas cosas hemos fallado, el sector privado inclusive. En la medida en que nos aprieta el zapato nos estamos dando cuenta. Necesitamos negociadores más nacionalistas. Nuestros negociadores deben defender lo que por derecho nos pertenece. También necesitamos un sector privado que no sólo observe su bienestar personal sino el bien general. En el Mercosur ya entramos como furgón de cola. No hemos observado en el documento que hemos firmado nuestro propio sistema comercial, el que tenemos en Ciudad del Este, Salto del Guairá, Encarnación, Pedro Juan Caballero y que reportan más que el 50% del ingreso al fisco. Hemos sido claramente entreguistas.
–¿En qué falló el sector privado?
Hay empresas acá que se adjudican y consiguen situaciones que ameriten una competencia desleal. Muchas empresas no pueden importar determinados productos por diferentes motivos, hay una competencia desleal.
fuente:la nacion
