Preocupa a los empresarios la incertidumbre en la política
Eso es lo que se percibe y se reconoce en voz baja. «Yo no creo que un período preelectoral anule las inversiones -atenuó Gustavo Ripoll, gerente general de Dell Argentina y presidente de IDEA-. Pero es cierto que las inversiones se hacen con más cuidado. Puede llegar a retrasar los planes de inversión, no eliminarlos. Las expectativas económicas son buenas. Hemos tenido un muy buen primer semestre.» En otras cosas, como en el nivel de ventas, también se coincide. Sandra Yachelini, directora general de Microsoft para la Argentina y Uruguay, dijo que la actividad de la compañía había crecido 20% entre enero y junio.
Más tarde, antes del cierre, otra pregunta recaló en las manos del diputado Oscar Aguad. «¿Qué proyectos legislativos específicos hay para aumentar las inversiones?», decía. El presidente del bloque de la UCR aprovechó el envión. «No hay ninguno, claro, porque las inversiones dependen de la seguridad jurídica, de la previsibilidad -contestó-. Por eso en la Argentina no hay inversión, a pesar del viento a favor.» No estaba el senador oficialista Miguel Angel Pichetto, que había confirmado tres veces su asistencia pero se ausentó finalmente sin dar explicaciones. Miraban Felipe Solá, del Peronismo Federal, y el socialista Rubén Giustiniani.
La situación del partido gobernante es, digan lo que digan en público, una preocupación general. Fidanza les dio motivos cuando leyó un sondeo entre cuyas conclusiones consignaba: «Hay que hacer un esfuerzo por imaginar el futuro de la Argentina sin el peronismo; se lo asocia con la gobernabilidad». Había dicho, además, que en varias décadas de dedicarse a la sociología y en 27 años de democracia era la primera vez que veía a alguien recuperar su imagen positiva de la manera en que lo estaban haciendo Néstor y Cristina Kirchner. «Eso es que la sociedad demanda un gobierno fuerte», interpretó José Urtubey, accionista de Celulosa Argentina y hermano de Juan Manuel, gobernador salteño.
Panel «aburrido»
«Está bien, pero el peronismo va a tener que pactar con otros partidos», agregó ante LA NACION un ejecutivo de una empresa norteamericana. «Yo me resisto a que no se pueda gobernar sin el peronismo -objetó Ripoll-. La alternancia es buena.»
Salvo ciertas referencias a la energía, los salarios y la inflación, la política fue el tema dominante. El representante de una empresa de servicios de capital nacional abandonó el panel de los legisladores. «Esto parece una tribuna, me aburrí. Yo no vine a escuchar esto», dijo. Solá acababa de instar a los asistentes a votar en las internas: «Es muy importante el voto en las elecciones del año próximo». Un espectador le preguntó a Giustiniani cuáles creía que eran las claves de la gobernabilidad. «El peor enemigo de la gobernabilidad es la inflación. La carrera de precios y salarios enloquece a la gente», contestó.
Tanta histeria menoscaba no sólo algunas decisiones de invertir, sino varias opiniones. ¿Usted es de los que creen que un poco de inflación puede no ser tan malo si hay empleo y crecimiento?, le preguntó LA NACION a Eduardo Caride, presidente de Telefónica. El ejecutivo sonrió, dudó en contestar y advirtió una llamada en su celular. Pidió perdón y atendió. No volvió nunca.
Ni el más astuto de los tarotistas habría podido apaciguar tantas incógnitas políticas entre los asistentes. Fidanza los tranquilizó por lo menos con una de sus respuestas: «Moyano está absolutamente descartado de cualquier competencia electoral. Es uno de los dirigentes con imagen más negativa». La pregunta había incluido a Carlos Reutemann y a Daniel Scioli. «Scioli es un fenómeno notable: va a estar en algún lado porque tiene capital político. Y me pregunto si el perfil de la Argentina es para alguien como Reutemann o él debería estar en un país más racional. Es verdad que tiene la ventaja del repliegue comunicacional: todos hablan de él, pero él calla.»
El gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, tuvo a su cargo el cierre del encuentro. El debate sigue abierto.
PREOCUPACIÓN POR LA ENERGÍA
* ROSARIO (De un enviado especial).- El abastecimiento de gas, que afecta a todas las empresas grandes y medianas en todo el país, volvió a sobrevolar el precoloquio que IDEA organiza todos los años en esta ciudad. Se advirtió en las conversaciones informales de los ejecutivos y en las preguntas a los expositores. Uno de estos planteos le llegó al economista Ricardo Arriazu, que contestó: «Ya somos importadores netos de energía. Ahora, cuando el petróleo sube de precio, nos juega en contra, no a favor, como era antes». La crisis energética la viven especialmente los empresarios del interior del país, como lo manifestaban ayer industriales cordobeses y santafecinos (ver aparte).
fuente:lanacion
