Etanol de maíz brasileño gana impulso en el transporte marítimo
El etanol de maíz brasileño podría convertirse en uno de los combustibles con mayor potencial para la descarbonización del transporte marítimo mundial.
Todo esto se conoció tras una reciente decisión de la Organización Marítima Internacional (OMI); que definió oficialmente su huella de carbono. Abriendo la puerta a nuevas oportunidades para la industria de biocombustibles en Brasil.
La OMI estableció en mayo un valor predeterminado de 20,8 gramos de dióxido de carbono equivalente (CO2e) por megajulio para el etanol producido a partir de maíz de segunda cosecha en Brasil. La cifra resulta significativamente inferior al promedio actual de emisiones de los combustibles utilizados por el sector marítimo; que alcanza los 93,3 gramos de CO2e por megajulio.
La diferencia posiciona al combustible brasileño como una posible alternativa para reducir emisiones en uno de los sectores más complejos de descarbonizar a nivel global.
Desde la industria consideran que la medida representa un punto de inflexión; especialmente en momentos en que la OMI avanza en un marco regulatorio orientado a promover combustibles de menor impacto ambiental en la navegación internacional.
Gustavo Mariano, vicepresidente de Trading de Inpasa, calificó la decisión como un “hito histórico y simbólico” al consolidar el papel del etanol producido en Brasil y Sudamérica dentro de la transición energética marítima.
El maíz gana terreno
Durante décadas, la producción brasileña de etanol estuvo dominada por la caña de azúcar. Sin embargo, el etanol elaborado a partir de maíz ganó terreno de forma acelerada. Según datos de la asociación UNEM, la producción alcanzó cerca de 10.000 millones de litros durante la temporada 2025/26, frente a los 2.650 millones registrados al inicio de la década.
El crecimiento responde a inversiones en capacidad industrial, eficiencia energética y nuevas tecnologías para reducir emisiones.
Rafael Abud, director ejecutivo de FS Fueling Sustainability, explicó que la empresa implementó mejoras para disminuir el impacto ambiental de su producción; incluyendo optimización de biomasa y proyectos de bioenergía con captura y almacenamiento de carbono. Lo que podría permitir producir etanol con emisiones netas negativas.
La magnitud del mercado marítimo aparece como uno de los principales incentivos para la expansión del sector.
Según ejecutivos de la industria, si el mercado global de combustibles marinos migrara completamente a un equivalente en etano; la demanda alcanzaría aproximadamente 400.000 millones de litros.
Desde el sector consideran que el tamaño del mercado permitirá que el etanol de maíz complemente otros biocombustibles, como el etanol de caña de azúcar y el biodiésel; en lugar de competir directamente con ellos.
Además del impacto ambiental, el desarrollo de esta industria podría generar nuevas oportunidades logísticas vinculadas al almacenamiento, distribución y exportación de biocombustibles desde Brasil hacia mercados internacionales.
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