En Argentina, las expectativas respecto a la cosecha de soja son más que optimistas, y ya la llaman una «súper cosecha» debido a que podrían obtenerse unos 55 millones de toneladas.
Este resultado era impensado unos meses atrás, cuando la sequía azotaba a la parte central del país, pero las intensas lluvias de octubre en áreas productivas, hicieron el «milagro» y dieron como fruto esta producción récord, la cual le permitirá al gobierno un gran incremento en la recaudación a través de las retenciones a las exportaciones.
Los analistas, que no dudan en indicar que la cosecha será una verdadera bocanada de aire para la economía argentina, se muestran bastante preocupados ya que este incremento de la producción de soja, implicó una disminución drástica de las hectáreas destinadas a la siembra de maíz y girasol, dos cereales menos valorados en el mercado, pero muy importantes a la hora de la renovación de cultivos y para la alimentación en general, por su uso en aceites de mesa.
