Pagarán más a empresas por inversiones para extraer gas de reservorios de gran complejidad
En principio, se trata de un volumen cercano a 2 millones de metros cúbicos diarios. Ese mayor costo en la producción de energía de esas usinas no tendrá traslado a las tarifas que pagan los consumidores residenciales. El gas que Cammesa compra a Apache estará destinado a las usinas Belgrano y San Martín.
La Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa) aceptó pagar a la productora petrolera de capitales norteamericanos Apache Energía Argentina por el gas proveniente de un yacimiento de arenas compactas ubicado en la cuenca neuquina la suma de u$s4,5 por millón de BTU en la boca del pozo.
El reconocimiento de esa remuneración, sensiblemente mayor (67%) a los u$s2,70 que hasta ahora pagaba Cammesa, puede valorarse como un esfuerzo tendiente a asegurarse la provisión de ese hidrocarburo a valores acordes con la inversión que demanda la puesta en producción de reservorios de gran complejidad técnica, que demandan un mayor laboreo perforador.
Ese gas, cuyo costo de adquisición no impactará –al menos por ahora– en las tarifas eléctricas de los usuarios residenciales, estará específicamente asignado a que las usinas termoeléctricas de ciclo combinado Belgrano y San Martín dispongan en todo momento del combustible apropiado para operar dentro de parámetros de funcionamiento de excelencia.
Es bien sabido que esas centrales termoeléctricas de avanzada tecnología no soportan por largo tiempo una marcha supeditada a la combustión de líquidos sin afrontar signos de deterioro operativo.
Apache es una petrolera que desembarcó en el país en 2006 tras adquirir los activos de la ex Pioneer Natural Resources.
Hasta el presente, esa compañía viene extrayendo poco más de 4 millones de metros cúbicos por día en sus concesiones, pero está empeñada en un desafío inversor que la llevará a profundizar su apuesta de extraer gas en yacimientos de gran complejidad, o bien en nuevos reservorios que ofrecen promisorias perspectivas, como Lago Fuego, ubicado en Tierra del Fuego.
Pese a que el precio que aceptó pagar Cammesa por ese gas “nuevo” representa un aumento relevante por sobre los valores hasta ahora reconocidos para ese hidrocarburo, esa remuneración será, de cualquier forma, sensiblemente menor que el costo que insume el importado desde Bolivia, que cotiza a unos u$s5,50 por millón de BTU y, por supuesto, que el gas regasificado que es transportado en buques metaneros bajo la forma de GNL, que llega a los u$s10 por millón de BTU.
Para Cammesa, resulta esencial cumplir en forma estricta, tal como lo viene haciendo desde comienzos de año en que entraron en servicio los ciclos combinados de las termoeléctricas Belgrano y San Martín, con los contratos a los que prestaron en 2004 su adhesión las empresas generadoras que aceptaron sumarse a los proyectos del Foninvemem.
Cabe recordar que esas dos usinas cuentan –cada una de ellas– con dos turbinas de gas que, a partir de la incorporación de sus respectivas turbinas de vapor, pasaron a contar con un potencial total de 1.660 MW, los cuales las pone en aptitud segura de aportar, entre ambas, más de 9.500 GWh al año.
Como Cammesa tiene su fondo de estabilización de precios de la energía en déficit desde 2004, no cabe duda de que correrá por cuenta del Tesoro nacional aportar los recursos necesarios para afrontar los mayores precios que recibirá Apache por su gas.
Hasta el presente, el traslado a tarifas de ese mayor costo marginal en la producción de energía no tiene visos de ser políticamente viable.
No obstante, el precio convenido entre Cammesa y Apache puede juzgarse como un paso resuelto hacia la obtención de un mayor volumen de gas “nuevo” que permitirá independizar al país de la importación de ese hidrocarburo.
Sólo con la incorporación de un mayor aporte de la represa de Yacyretá y de la usina atómica de Atucha II, será factible que el sistema generador pueda contar su base con fuentes de provisión que hagan factible deprimir los costos de la generación.
En esa senda de modificación de la matriz energética nacional, tanto Yacyretá como Atucha II estarán en condiciones hacia 2012 de aportar entre ambas más de 25.000 GWh al año a un sistema interconectado nacional que en 2009 demandó más de 113.000 GWh en todo el transcurso del año.
Justamente el Plan Nuclear, así como el Plan Nacional de Hidroeléctricas –al que van en camino de sumarse en cinco o seis años las represas de Chihuidos I, la usina por instalarse en el brazo Aña Cua de Yacyretá y las represa santacruceña de La Barrancosa y Cóndor Cliff– permitirán contar con la incorporación al sistema generador de otros 10.000 GWh anuales basados en el aprovechamiento de la denominada “hulla blanca”.
Sugestivamente, esos proyectos por lanzarse en Santa Cruz desencadenaron una llamativa controversia entre sectores de la oposición.
Fuente: El Argentino.
