BERLIN.- El plan de ayuda a Grecia y el fondo de estabilización de 750.000 millones de euros (alrededor de un billón de dólares) que la Unión Europea aprobó la semana pasada para sortear la crisis sólo sirvieron para «ganar tiempo», advirtió ayer la canciller alemana, Angela Merkel, para quien el gran problema de la eurozona es la profunda brecha entre las economías fuertes y las más débiles.
«No hemos hecho más que ganar tiempo para aclarar las diferencias de competitividad y de déficits presupuestarios entre los países de la zona euro; si nos limitamos a ignorar este problema, no podremos aliviar esta situación», señaló Merkel.
En un acto de la Federación Alemana de Sindicatos celebrado en Berlín, Merkel respaldó el paquete de rescate aprobado por los líderes de la UE para evitar que la crisis de deuda de Grecia pudiera contagiar a otros miembros más débiles de la zona euro y desestabilizar así toda la región.
«En la última semana hemos visto cómo se ha producido la especulación contra el euro, nuestra moneda [?] Lamentablemente, esta especulación fue y es sólo posible porque hay considerables diferencias en la fortaleza económica y el endeudamiento entre los Estados de la zona euro», agregó Merkel. El euro se desplomó la semana pasada más de 4% frente al dólar, y se situó en su nivel más bajo respecto de la moneda estadounidense (1,235 dólares por euro) en los últimos 18 meses.
Merkel gobierna la mayor economía de Europa, y la más fuerte. El déficit público de Alemania alcanzó el año pasado el 3,3% de su producto bruto interno (PBI), comparado con el 13,6% de Grecia, cuya deuda pública (150% del PBI) duplica en porcentaje la de Alemania (73%).
En cuanto a la posibilidad de gravar las transacciones financieras, una medida que defiende la oposición en Alemania, Merkel rechazó la aprobación de ese tipo de impuesto a nivel nacional y dijo que sólo ve sentido a esa propuesta si se realiza a escala global. «Si los sindicatos consiguen que los jefes de Estado de los países del G-20 se pongan de acuerdo sobre esta tasa, no me opondré», sostuvo Merkel, pero precisó que no ve perspectivas por el momento para que se pueda lograr un acuerdo al respecto.
Las declaraciones de Merkel sobre el papel de la UE en la crisis financiera provocaron ayer mismo las primeras reacciones en contra.
El ex primer ministro belga Yves Leterme pidió a la canciller alemana que dejara de «sembrar dudas» sobre la efectividad del plan de rescate europeo. En la misma línea se pronunció el líder del grupo liberal en el Parlamento Europeo, Guy Verhofstadt. «Se han alcanzado acuerdos para salvar al euro y eso ha sido un giro histórico», señaló.
Reunión en la UE
Los ministros de Finanzas de la eurozona se reunirán hoy en Bruselas para conocer de primera mano los planes de ajuste anunciados por varios países de la UE en los últimos días.
A cambio del mecanismo de rescate de 750.000 millones de euros para los países de la zona que pudieran caer en peligro de insolvencia -como ya le ha sucedido a Grecia-, las instituciones europeas (especialmente el Banco Central Europeo) exigían a los Estados más expuestos -Portugal y España, principalmente- la reducción drástica y rápida de sus abultados déficits públicos.
La ministra de Economía de España, Elena Salgado, expondrá en la reunión los detalles del plan de ajuste fiscal anunciado en Madrid la semana pasada. El paquete de medidas, el mayor recorte fiscal en la historia reciente de España, busca un ahorro de 15.000 millones de euros (cerca de 19.000 millones de dólares) en dos años para ir reduciendo el déficit público español desde el 11,2% actual hasta el 6% en 2011. El ajuste se ha centrado principalmente en la rebaja de un 5% en el salario de los empleados públicos y en el congelamiento de las pensiones (ver aparte).
Por su parte, Portugal aprobó una reducción generalizada del gasto público, un recorte del 5% en los salarios de los altos cargos y un aumento de un punto del IVA (del 20% al 21%) para ahorrar unos 2100 millones de euros (2600 millones de dólares) y reducir el déficit público al 7% del PBI este año, por debajo del 8,3% inicialmente previsto por el gobierno.
Desde el anuncio del plan de estabilización para la zona euro, el mercado de la deuda registró cierta calma. Sin embargo, las bolsas, especialmente la de Madrid, volvieron a sufrir fuertes pérdidas el viernes, al igual que el euro. Según los expertos, el temor en los mercados es que el ajuste anunciado por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pueda llevar a España de nuevo a la recesión, después de un repunte del PBI (0,1%) en el primer trimestre del año.
Fuente:
Diario La Nacion
