¿Por qué salió tan mal el viaje a China?
MICHAEL SOLTYS – La visita de Cristina de Kirchner a China fue un fracaso notable de la diplomacia comercial argentina. Y, si bien Cristina afirmó que ahora se le exportará a Beijing soja con valor agregado, la realidad es que se exporta cada vez soja a granel porque el aceite de soja, que era el valor agregado, ya no ingresa a China, y Cristina no modificó esa situación.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Buenos Aires Herald). La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner no parece haber llegado de su semana en China con nada concreto , además de acordar un desembolso de miles de millones de pesos provenientes del Tesoro para la compra de material rodante chino.
Pero dice haber descubierto un profundo lazo ideológico, describiendo al peronismo y el comunismo de Beijing prácticamente como espíritus gemelos.
Esta declaración podrá parecer extravagante para aquellos que saben que Juan Domingo Perón se inspiraba en Benito Mussolini por la época en que Mao Tse-tung emprendía su famosa Larga Marcha, pero es bastante fácil entender por qué CFK se sentiría muy atraída por un estado unipartidista con una economía en franco crecimiento.
Lo que es más difícil de entender es por qué su reivindicación incansable de los derechos humanos y la democracia como la máxima prioridad de sus relaciones internacionales (supuestamente reforzada por la personalidad y trayectoria del nuevo Canciller Héctor Timerman) se agotaría hasta tal punto del otro lado del océano.
Lejos de alzar la voz en defensa de las minorías oprimidas de Tibet o Sinkiang (o la secta perseguida Falun Gong), CFK ofreció el respaldo argentino al principio de una única China a cambio del apoyo de su colega chino Hu Jintao por los derechos de la soberanía argentina en el Atlántico Sur.
Durante su estadía en China, CFK criticó a la Iglesia Católica por negarse a ingresar al Siglo XXI, pero a la vez, aceptó la hostilidad extrema del régimen comunista hacia la Internet , sin hablar de la libertad de opinión, entre otras violaciones de los derechos humanos.
Parecería entonces que los derechos humanos están muy bien para los países de la talla de Honduras o Guinea Ecuatorial, pero se tiran por la borda en cuanto se sientan a negociar potencias grandes o medianas como China y la Argentina.
CFK volvió con las manos vacías en lo que respecta a la prohibición china contra las importaciones de aceite de soja como represalia por el proteccionismo argentino, pero quizás haya sido poco realista esperar una solución, dado el hecho de que las barreras que rechaza China son invisibles ya que no existen formalmente ni por escrito.
Pretender que haya una negociación exitosa sobre este problema sería comparable a pretender que el gobierno CFK aborde el problema de la inflación, cuando aún no lo ha reconocido.
El punto en donde CFK no merece críticas es en haber ido a China en primer lugar; cualquier cosa es mejor que desairar a la futura superpotencia mundial con el fundamento tan endeble como la falta de confianza en un Vicepresidente.
Cuando un gobierno aislacionista no se molesta en llenar una vacante tan importante como es la de su Embajada en Londres, cualquier acercamiento al mundo exterior debe ser bienvenido y alentado.
fuente:radiomercosur
