No solo su profundidad sino también el crecimiento de la actividad petrolera e industrial impulsan que las tareas en Bahía Blanca se incrementen.
Datos del Centro de Estudios de la Actividad Regulatoria Energética (CEARE- UBA), el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y Fundación Avina, indican que por lo menos hasta 2022, continuará la importación de GNL, algo que implica un gasto del Estado, pero que beneficia el movimiento en el puerto.
Las evaluaciones destacan que la apuesta a los hidrocarburos no convencionales -como el yacimiento de Vaca Muerta- no responderá a las necesidades urgentes del país a corto plazo, sino que se podrán ver resultados recién en 2030.
