“El Centro de Navegación está para sumar y trabajar por el país”

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En el 110.º aniversario del Centro de Navegación del Uruguay, su presidenta convocó a defender la continuidad operativa, fortalecer la competitividad portuaria y construir una estrategia común que permita recuperar cargas, impulsar inversiones y consolidar el papel del país en la Hidrovía.

En una fecha atravesada por la historia, la emoción y la responsabilidad, la Dra. Mónica Ageitos, presidenta del Centro de Navegación del Uruguay —CENNAVE—, encabezó la celebración por los 110 años de la institución durante un almuerzo realizado en el Hotel Radisson.

Ante autoridades nacionales y departamentales, representantes de cámaras empresariales, socios, operadores y referentes de la comunidad marítima y portuaria, Ageitos rindió homenaje a quienes construyeron el camino de la entidad desde su fundación, el 28 de julio de 1916. Pero también aprovechó la ocasión para plantear, con firmeza, los desafíos que enfrenta actualmente el sistema portuario uruguayo.

La conmemoración no fue presentada únicamente como una mirada hacia el pasado. Para la presidenta de CENNAVE, celebrar más de un siglo de trayectoria significa asumir una responsabilidad concreta sobre el presente y el futuro de una actividad estratégica para el desarrollo del país.

“Honrar la historia del Centro de Navegación implica reconocer los logros alcanzados, pero también señalar con claridad los desafíos que condicionan la competitividad portuaria del Uruguay”, expresó.

Una historia construida por toda la comunidad portuaria

Ageitos inició su intervención reconociendo el trabajo colectivo que sostiene diariamente a la institución. Agradeció a las empresas socias y a su personal, al equipo del Centro de Navegación, a los docentes del Instituto de Capacitación, a los asesores, a los integrantes de la Comisión Directiva, a las mesas ejecutivas y a quienes participan en las diferentes comisiones de trabajo.

También extendió un saludo especial a las agencias marítimas en el Día del Agente Marítimo y recordó el 110.º aniversario de la Administración Nacional de Puertos, celebrado el 21 de julio.

Ese reconocimiento permitió poner en valor una de las principales fortalezas de CENNAVE: su capacidad para reunir a los distintos actores de la actividad marítima y portuaria bajo un mismo propósito.

La institución convive con intereses diversos, debates y tensiones propias de un sector complejo. Sin embargo, Ageitos destacó que esas diferencias no impiden sostener una convicción compartida: trabajar por el desarrollo de los puertos y por el futuro del Uruguay.

“El Centro reúne a toda la comunidad portuaria. Podemos tener diferencias, pero estamos convencidos de que todos queremos lo mejor para el país y para nuestros puertos”, afirmó.

El alto costo de detener los puertos

Uno de los principales ejes del discurso fue la preocupación por la conflictividad laboral y sus efectos sobre la continuidad operativa.

Ageitos mencionó las interrupciones vinculadas con negociaciones salariales, los paros realizados antes del inicio de los espacios de diálogo, las asambleas con paralización de actividades y los bloqueos registrados en los accesos a los puertos de Montevideo y Nueva Palmira.

Su mensaje fue directo: detener un puerto no constituye un hecho aislado ni inocuo. Cada interrupción impacta sobre la confianza de los clientes, la planificación de las navieras, el funcionamiento de las terminales y la capacidad del país para competir por cargas regionales.

“Detener los puertos tiene un costo altísimo. Bloquear sus vías de entrada y salida también tiene un costo altísimo”, advirtió.

Para la presidenta de CENNAVE, quienes impulsan este tipo de medidas deben considerar no solamente el efecto inmediato, sino también sus consecuencias a corto y mediano plazo. En una actividad donde la previsibilidad resulta decisiva, la pérdida de confianza puede traducirse rápidamente en desvíos de carga hacia otros puertos de la región.

Competir en una región que no se detiene

El sistema portuario uruguayo opera dentro de un escenario regional cada vez más exigente. Los países vecinos invierten en infraestructura, aumentan profundidades, incorporan equipamiento y amplían sus servicios con el objetivo de atender sus propios mercados y captar cargas de terceros países.

Uruguay, por su condición de país dependiente del tránsito regional, necesita ofrecer eficiencia, conectividad, profundidad y continuidad operativa. No se trata solamente de conservar los volúmenes existentes, sino de generar condiciones para que nuevas cargas elijan al país como punto de entrada, salida o transferencia.

Ageitos señaló que la competitividad no puede analizarse desde una perspectiva aislada. Cada decisión regulatoria, cada demora operativa y cada dificultad de acceso afecta la posición relativa de Uruguay frente a otros nodos logísticos.

En ese contexto, asegurar el dragado, el ensanche de los canales y la continuidad de las operaciones debe ser entendido como un objetivo superior y una responsabilidad compartida entre el sector público y el privado.

Señales claras para quienes invierten

Durante su intervención, la presidenta de CENNAVE también destacó la participación de la institución en el ámbito parlamentario para respaldar artículos de la Ley de Competitividad considerados relevantes para fortalecer la imagen del país y mejorar las condiciones de competencia en los servicios portuarios.

Estas iniciativas, sostuvo, representan señales positivas hacia el exterior. Sin embargo, advirtió que deben estar acompañadas por un entorno capaz de proteger y promover a las empresas que deciden invertir en Uruguay.

Ageitos cuestionó particularmente la aplicación automática de multas y sanciones cuando no existen riesgos o perjuicios reales. A su entender, las decisiones administrativas deben evaluar sus impactos sobre la actividad, las inversiones y la reputación del país.

“No podemos permitir que se instale una industria de las multas. Tenemos que cuidar a las empresas que apuestan, trabajan e invierten en Uruguay”, remarcó.

El planteo no busca eliminar los controles ni las responsabilidades empresariales, sino promover una regulación razonable, proporcionada y alineada con los objetivos estratégicos de desarrollo.

Un semestre de decisiones profundas

Lejos de limitarse a describir los problemas, Ageitos convocó a utilizar el segundo semestre del año como un período de transformación.

Para recuperar competitividad será necesario tomar decisiones, modificar aquello que no funciona, impulsar inversiones privadas y resolver los problemas de dragado. Según señaló, solamente una gestión sólida, coordinada y profesional podrá detener la fuga de cargas hacia otros puertos.

En esa agenda, la Hidrovía ocupa un lugar central.

La presidenta de CENNAVE reclamó una participación uruguaya más activa, profesional y firme en los ámbitos de negociación regional. Consideró que no es posible continuar permitiendo que un solo país determine los tiempos mientras los demás integrantes pierden capacidad de incidencia.

“Necesitamos una negociación amigable, pero firme. Uruguay debe recuperar el lugar que le corresponde en la Hidrovía”, sostuvo.

Para Ageitos, actuar con mayor celeridad será indispensable para defender los intereses nacionales y resolver los temas que afectan directamente la competitividad logística.

Captar los negocios que vienen

El discurso también proyectó oportunidades concretas para el sistema portuario uruguayo.

En los próximos años, el país tendrá la posibilidad de captar nuevos volúmenes vinculados con graneles, vehículos, combustibles y mineral de hierro. Sin embargo, esas oportunidades no llegarán automáticamente: deberán ser acompañadas por infraestructura, planificación, eficiencia y reglas que favorezcan la inversión.

En este sentido, Ageitos valoró el próximo llamado de la Administración Nacional de Puertos para elaborar un Plan Maestro, una herramienta que CENNAVE viene solicitando desde hace tiempo.

Al mismo tiempo, pidió que el proceso se lleve adelante con la máxima rigurosidad técnica y con la responsabilidad que requiere una actividad estratégica para el país.

Un Plan Maestro no debe reducirse a una proyección de obras. Debe convertirse en una visión compartida sobre qué sistema portuario necesita Uruguay, qué mercados pretende atender y cómo quiere posicionarse dentro de las cadenas logísticas regionales e internacionales.

La confianza como capital compartido

A pesar de las dificultades, el mensaje de Ageitos mantuvo una mirada de confianza.

La presidenta de CENNAVE destacó el profesionalismo de las empresas socias, las navieras, las terminales y los operadores. También valoró el trabajo conjunto con las autoridades y agradeció especialmente la disposición y el compromiso de la ministra Etcheverry con la agenda marítima y portuaria.

Para Ageitos, la cooperación entre el sector público y el privado representa un capital que debe ser cuidado. En una actividad profundamente interdependiente, ninguna empresa, organismo o sector puede alcanzar resultados sostenibles de manera individual.

“En esta actividad, el éxito de uno será también el éxito del otro”, resumió.

Esa idea atravesó toda su intervención. La competitividad del país no depende solamente de infraestructura o tecnología. Depende también de la capacidad de dialogar, coordinar esfuerzos y comprender que cada eslabón forma parte de una misma cadena.

Una institución con vocación de servicio

A lo largo de sus 110 años, el Centro de Navegación del Uruguay acompañó transformaciones tecnológicas, cambios regulatorios, ciclos económicos y nuevos modelos de comercio internacional. Sin embargo, su propósito esencial permanece vigente: representar a la comunidad marítima y portuaria, aportar conocimiento y colaborar con el desarrollo del país.

Ageitos cerró su discurso reafirmando esa vocación.

“El Centro de Navegación está para sumar. Lo integran personas que conocen y viven esta actividad con pasión, compromiso y vocación de servicio”, expresó.

El aniversario permitió reconocer una historia centenaria, pero también renovar una responsabilidad. Uruguay necesita puertos confiables, competitivos y preparados para los negocios del futuro. Para lograrlo, deberá cuidar las inversiones, resolver sus desafíos operativos y actuar con mayor determinación dentro del escenario regional.

Porque más allá de los canales, las terminales y las cargas, la verdadera fortaleza del sistema portuario está en las personas capaces de construir acuerdos y transformar la experiencia acumulada en una visión común de futuro.

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