“Creemos que la razón esencial para aceptar o no la siembra de transgénicos, debe ser la económica”
Desde 2004 que el país no aprueba variedades de semillas transgénicas para la agricultura, una tecnología que ha levantado polvareda, aún cuando sus defensores sostengan que es menor contaminante porque permite prescindir de los herbicidas.
“La principal polémica que las semillas transgénicas levantan es económica, porque con 15 años de experiencia en cultivos transgénicos, ya nadie discute los aspectos biológicos del tema”, dijo a Ultimas Noticias el gerente de la Cámara Uruguaya de Semillas, Daniel Bayce.
El ejecutivo cameral indicó que los opositores mantienen criterios básicamente políticos para contravenir su uso, debido a que su producción está en manos de unas pocas empresas multinacionales.
“Detrás de esos cuestionamientos se esconden críticas a otros temas que nada tienen que ver con las semillas”, añadió.
Los defensores de esta tecnología, en cambio, aseguran que su uso es menos contaminante, porque la resistencia que esas semillas presentan a las plagas, evitan el uso de los herbicidas con la consecuente contaminación.
En Uruguay, el uso de semillas transgénicas se realiza desde comienzos de la década, cuando se aprobó la primera variedad de soja.
Durante el año 2000 se aprobó en el país la siembra de la soja GTS 40-3-2, con tolerancia a herbicidas, y entre 2003 y 2004 se aprobó el uso de los maíces BT 11 y MON810, ambos con resistencia a insectos.
“Actualmente en Uruguay hay una superficie de aproximadamente 880.000 hás sembradas con cultivos transgénicos, de los cuales la soja ocupa aproximadamente 780.000 hás y la restante superficie corresponde a maíz transgénico”, indica la página de la Cámara (www.cus.org.uy).
Señaló que desde 2004 a la fecha, en el país no prosperó ningún expediente más, hasta que en 2007 se modificó la composición de la comisión que estudia la aprobación de semillas transgénicas, y se elaboró una normativa especial bajo la cual se tamiza cualquier variedad.
Reparos
Pero no todos son mieles para los transgénicos, ni aún entre sus partidarios más fervientes.
“Creemos que la razón esencial para aceptar o no la siembra de transgénicos, debe ser la económica”, señaló Bayce.
Explicó que si bien no tiene reparos a la llegada al país de variedades de arroz transgénico, es la cartera de clientes la que le opone reparos.
“Hay que pesar que Europa es un cliente del arroz uruguayo, y entonces nos parece riesgoso que se haga siembra de variedades de arroces transgénicos”, señaló.
El profesional -un ingeniero agrónomo- señaló que es importante aceptar lo último en materia normativa de bioseguridad y de no afectación del medio ambiente. Recomendó además, seguir los protocolos y perder el miedo al tema.
Por manipulación genética
Como su nombre lo indica, las semillas transgénicas son variedades en las que por manipulación genética, se modifica la composición de la combinatoria de genes o genoma.
Un gen es un fragmento de ácido desoxirribonucleico (ADN), que es la parte de la célula que determina una cierta característica o rasgo del producto biológico. A veces se necesita un solo gen, por ejemplo, para la producción de una proteína específica, ya sea una hormona o una enzima, y otras son necesarios varios genes como los necesarios para determinar la altura de una persona o la cantidad de ciertas vitaminas en un alimento.
Los genes están localizados en los cromosomas y la totalidad de los genes que caracterizan a un organismo se denomina genoma.
Fuente: Ultimas noticias.
