Eso parece estar pasando en Chile, donde no hay una crisis seria y ni siquiera una denominada «corrida cambiaria», pero algunos funcionarios importantes en el gobierno, ya hablan de ser previsores ante cualquier eventualidad.
Y cuando parece que las previsiones parecen una estrategia demasiado pesimista, llegan los primeros números «negativos» que explican mucho más la situación.
La primera semana de noviembre, arrojó una balanza comercial negativa de casi U$S 32 millones, algo que no había ocurrido en todo 2013.
Según datos oficiales, el %40 de lo exportado corresponde a cobre, lo que ata la economía a la variación del precio del metal.
