Bolivia enfrenta el reto de estabilizar su economía en 2025
Bolivia inicia 2025 con el desafío de superar una crisis económica marcada por alta inflación, falta de dólares y desabastecimiento de carburantes.
En 2024, la inflación acumulada alcanzó 8,82 %, la más alta en una década; mientras que el déficit comercial sumó 329 millones de dólares en los primeros nueve meses del año.
Las dificultades incluyeron largas filas para adquirir gasolina y diésel; así como restricciones para acceder a dólares, afectando a ahorristas y empresarios. Expertos y opositores calificaron esta situación como un «corralito bancario» no declarado.
El presidente Luis Arce atribuyó los problemas económicos a factores globales y conflictos internos en el Movimiento al Socialismo (MAS). Las divisiones dentro del partido provocaron bloqueos carreteros que generaron pérdidas económicas por más de 3.000 millones de dólares; y encarecieron alimentos en las principales ciudades.
A pesar de los desafíos, Arce confía en un crecimiento de 3,51 % en 2025; con una inflación proyectada de 7,5 %. Sin embargo, analistas, como Fernando Romero, advierten sobre un panorama más crítico. Según Romero, el crecimiento en 2024 probablemente cerró entre 1,5 % y 2 %; reflejando una desaceleración económica sostenida desde 2021.
Romero cuestiona la sostenibilidad del modelo económico actual, basado en altos gastos públicos y endeudamiento, mientras los ingresos por la venta de gas natural disminuyen. Alertó sobre un posible escenario de estanflación; con crecimiento estancado y precios altos, que podría agravar el desempleo y la pobreza.
Con elecciones en el horizonte, expertos coinciden en que las soluciones estructurales; como reducir el gasto público y coordinar con el sector privado, serán cruciales para reactivar la economía. Sin embargo, advierten que la reconstrucción podría recaer en el próximo Gobierno.
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