Pero no cualquiera puede transportar combustible; para hacerlo, y en general llevar entre 10.000 y 30.000 litros de gasolina o de diesel, se debe contar con el camión adecuado, lograr el permiso de Sustancias Controladas, acordar con YPFB y lograr la confianza de los surtidores, y sólo después de todos estos requisitos cumplidos (Dios mediante) se podrá ingresar al negocio del transporte de hidrocarburos.
Quien dio precisiones acerca de la flota de camiones cistenas existentes en Bolivia fue José Yucra, ejecutivo de la Federación de Transporte Pesado de Santa Cruz, indicando que hay 2000 camiones de este tipo que surten a las estaciones de servicio del país y que sin ellos, sería imposible que zonas alejadas a los centros de producción se abastescan de combustible.
En materia de exportación, los camiones siguen siendo el medio más elegido para transportar combustibles, puesto que el 80% de la carga viaja en ese medio de transporte y sólo el 20% lo hace en barco (ya sea fluvial o marítimo) o en avión, en menor medida.
La razón que explica esta disposición no es solo una falta de impulso a otros medios de transporte, sino que los camiones cisternas son un sector realmente bien organizado, con asociaciones y sindicatos que forman parte de la Confederación Nacional del Transporte Pesado, mostrando que se trabaja de manera profesional y por ello muchos clientes confían en enviar su producción por medio del camión, aún cuando los costos son mayores.
