Industria mexicana se prepara ante una revisión exigente del T-MEC
La industria mexicana anticipa un escenario de mayor presión operativa, mayores exigencias documentales y posibles reconfiguraciones productivas ante la próxima revisión del T-MEC.
Aunque el proceso formal comenzará a mitad de año, el sector logístico ya opera en modo preventivo frente a cambios en reglas de origen; y eventuales ajustes arancelarios.
De acuerdo con especialistas en comercio regional, México, Estados Unidos y Canadá iniciaron consultas técnicas desde agosto y septiembre del año pasado. Estas conversaciones se canalizan a través del denominado “Cuarto de junto”; donde cámaras empresariales y expertos siguen de cerca la evolución de los temas más sensibles.
El diagnóstico anticipa un escenario de “incertidumbre arancelaria”, especialmente en sectores como acero, aluminio, cobre, automotriz y vehículos pesados. En estas industrias ya se observan gravámenes adicionales. Para México, cuya estructura exportadora depende en gran medida del sector automotriz, cualquier modificación podría impactar en costos logísticos transfronterizos; tiempos de despacho, volumen de flujos comerciales y competitividad en mercados clave.
En la industria mexicana, uno de los puntos más delicados es la posible reformulación de las reglas de origen. El contenido regional en vehículos pasó de 62,5% a 75% tras el tránsito del TLCAN al T-MEC. Un nuevo incremento obligaría a relocalizar proveedores; además de redefinir abastecimientos y ajustar cadenas de valor para mantener el acceso preferencial al mercado norteamericano.
Control fronterizo
En paralelo, se prevé un endurecimiento del control fronterizo. La frontera norte podría enfrentar mayores inspecciones vinculadas a seguridad, migración y tráfico ilícito; lo que incrementaría la presión sobre aduanas. Esto podría derivar en mayores tiempos de espera, costos de almacenaje y afectaciones a modelos productivos just in time. En sectores como perecederos y cadena de frío, incluso demoras moderadas pueden generar pérdidas significativas.
A nivel interno, la revisión coincide con cambios en la normativa aduanera mexicana, como la manifestación de valor electrónica. Los especialistas advierten que esto exige acelerar la transformación digital, con foco en materialidad y trazabilidad. Las empresas deberán demostrar, con respaldo documental, cada etapa del movimiento y uso de los insumos importados.
Como respuesta preventiva, recomiendan impulsar certificaciones como Operador Económico Autorizado (OEA) y CTPAT, que aportan mayor previsibilidad. También señalan desafíos estructurales pendientes, como infraestructura, seguridad carretera y trámites aún fragmentados. Ante este contexto, el sector apuesta por monitoreo constante y planificación anticipada.
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