Según los especialistas, es necesario contar con un fuerte consenso de las provincias puesto que el objetivo de esta norma debe ser beneficiar a los productores de cada región de la nación.
Antes de la plantear la ley, deberían eliminarse las adversas asimetrías con la flota paraguaya, tratando de crear una flota de bandera empezando primero por regiones que no tienen más posibilidades de crecer que utilizar el transporte fluvial.
Un claro ejemplo de ello es lo que sucede en las provincias del NOA y la Mesopotamia, que si bien recibieron fondos para mejorar las carreteras, nunca se plantearon proyectos que incluya al transporte fluvial, el más económico de todos.
Expertos en el área logística están de acuerdo que el transporte por agua es la columna vertebral de todos los países que progresan en el siglo XXI.
Poder contar con un transporte multimodal en las zonas mencionadas, implica interconectar al país para aprovechar las posibilidades existentes.
Hoy, si bien es importante dejar de pagar los U$S 5000 millones que hoy se abonan a las empresas extranjeras encargadas de transportar la producción del país, hay que primero delinear puntos bases en materia de marina mercante, impulsando la actividad en las zonas en las que realmente se necesitan (por casi no contar con opciones) y desde allí, construir un esquema que de respuestas concretas al comercio exterior argentino.
