Proyectada saturación del Canal de Panamá condujo fiebre por los corredores

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En México, la Ruta Transístmica es un sueño que supone una inversión de US$ 12.000 millones para ampliar los puertos y la vía de ferrocarril que une los 310 kilómetros que separan los puertos de Coatzacoalcos y Salina Cruz.  Más visto como un proyecto político que otra cosa, la propuesta mexicana supondría una catapulta política para los alcaldes salientes de ambos distritos; de allí la insistencia de ambos por incorporar el proyecto al Plan Nacional de Infraestructura.


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En Nicaragua, se ha firmado un acuerdo entre el gobierno de Daniel Ortega y la empresa Hong Kong Nicaragua Development Investment –HKNDI– fundada en Hong Kong y con sede en Islas Cayman, para que comience los estudios de factibilidad. El acuerdo supone 50 años de concesión para un empresario chino desconocido y ha despertado inmediatamente las protestas en Nicaragua porque el gobierno puso las reservas soberanas de oro como garantía y en el contrato con HKNDI aceptaría expropiar las tierras que el constructor considere necesario para el proyecto.

La construccion de un canal transístmico es una obra monumental que require planos de construccion muy especiales y en el caso de Nicaragua el financiamiento más grande en la historia de su infraestructura.  Al momento, no se conoce la ruta del canal, no existen estudios, y naturalmente no hay planos.  Solo se dice que será más ancho que el Canal de Panama y que sera acompañado de la construccion de dos puertos, un oleoducto y una carretera paralela.  Ah, y que costara US$40 billones (¡tres veces el PIB de Nicaragua!) Y por si fuera poco no tiene estudios de impacto ambiental, ni geológicos, lo único que se sabe es que el lago por donde dicen transitaran los buques posee un calado de 13 metros en cuanto lo que se necesita son al menos 16 metros.

En Honduras, la conexión interoceánica se lograría por medio de 10 líneas de ferrocarril para unir dos puertos, uno de ellos en la inestablemente política zona del golfo de Fonseca, donde El Salvador, Nicaragua y Honduras mantienen una tensa calma. Las líneas del tren atravesarían entre otras, la región de Olancho, donde están las haciendas del ex presidente Manuel Zelaya y del actual mandatario Porfirio Lobo, hecho que ha levantado suspicacias. Por supuesto las suspicacias se dirigen en la ruta de demostrar que tanto Zelaya como el actual presidente son “lobos de la misma loma”.

En Guatemala, el proyecto se plantea desarrollar un puente terrestre construido sobre propiedad privada con un presupuesto de US$ 7.000 millones. Una carretera de cuatro carriles para camiones de carga, una vía de tren y varios oleoductos y gasoductos unirán dos puertos que están en etapa final de diseño y unirá los océanos en cuestión de 4 horas de camino. La diferencia entre todos y este proyecto, es que antes de fin de año los habitantes de Guatemala tendrán corredor, fuentes de todo crédito indican que la primera facilidad fue ya concesionada y está en proceso de firma.

Como se puede comprender, los proyectos para trasegar carga interoceánica tienen como factor común la expectativa de abrir un modelo de desarrollo económico capaz de servir al mercado mundial e impulsar vigorosa y dramáticamente sus respectivas economías. La proyectada saturación del Canal de Panamá y sus limitaciones para atender los grandes buques, así como la tendencia alcista en sus tarifas, han estimulado esta fiebre de los corredores, cada uno con sus bemoles.

Quienes se proponen construir el paso interoceánico quieren alterar sus perspectivas incorporando una vigorosa tendencia al modelo de economía de servicios. O sea, dejar de depender de las actividades económicas tradicionales de la región –básicamente productores de materias primas y algunas con procesos de incipiente industrialización- y sacar provecho de su posición geoestratégica.

Aspectos como la estabilidad legal  de los proyectos han puesto la atención en el proyecto de Guatemala, el cual basa su expectativa de éxito en el confort que implica una operación en suelo privado.  Con la ventaja de estar más cerca del mercado norteamericano que sus competidores y sin contratiempos políticos, los guatemaltecos tienen ante sí la más viable de las propuestas.

Hoy, Guatemala está muy cerca de comenzar su construcción, más que México, Nicaragua y Honduras condicionados a la interacción política en sus respectivos países, los guatemaltecos ganarán rápidamente la atención de sus vecinos, todos con la esperanza de que se industrialice la zona y convierta a Centroamérica en un gran parque industrial atractivo a las industrias del mundo pues la zona tiene tratados de libre comercio con el NAFTA.

Fuente: Estrategia y Negocios, Honduras

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