Preocupación en transportistas por la necesidad de adquirir un nuevo equipamiento que encarece la actividad
Gran parte de los transportistas en España están relamente desconcertados y ven peligrar su rentabilidad en el corto plazo.
El inconveniente viene dado debido a que incluso nuevas unidades de camiones y de autobuses que fueron adquiridos en 2023, no cuentan con el tacógrafo de segunda generación que será obligatorio desde 2025, lo que implica que las empresas deberán dotar a su flota de ese elemento, encareciendo su operatoria diaria.
Desde la DGT (Dirección General de Tráfico) se habilitó un régimen extraordinario de “prematriculación” a finales del pasado año, pero de acuerdo a datos oficiales, existe falta de stock por parte de las dos únicas multinacionales homologadas a nivel europeo para producir estos nuevos tacógrafos inteligentes.
Cabe destacar que la entrada en vigor de la ley que obliga a las unidades a tener este equipamiento será agosto 2025 y los afectados serían en torno a los 5.000 entre camiones y autobuses, muchos de los cuales se enfrentan ahora al dilema de saber en qué fecha deben pasar su primera revisión técnica de la ITV este año 2024,
