Operatoria aduanera vuelve al centro del debate logístico tras cambios normativos
La operatoria aduanera volvió a ocupar un lugar central en la agenda logística tras la publicación de la Resolución General 5819/2026. La norma modifica el Anexo de la reglamentación vigente sobre extracción de muestras y análisis de mercadería.
La medida apunta a optimizar procedimientos técnicos que, en la práctica, suelen convertirse en cuellos de botella para las operaciones de comercio exterior. Desde la perspectiva logística, el foco está puesto en uno de los momentos más sensibles del proceso aduanero.
Las instancias de verificación y análisis pueden demorar la liberación de envíos. Por ese motivo, cualquier ajuste en este eslabón impacta de forma directa en la planificación operativa, los plazos de entrega y la gestión de inventarios.
En la operatoria aduanera cotidiana, los procesos de muestras y análisis pueden extenderse desde varios días hasta semanas. Los tiempos dependen del tipo de mercadería, la complejidad del estudio y la disponibilidad de laboratorios.
Durante ese período, los envíos permanecen inmovilizados. Esto genera reprogramaciones logísticas, presión sobre los inventarios y costos adicionales de almacenamiento.
La resolución introduce mecanismos orientados a reducir estos tiempos improductivos. Entre ellos, se destacan plazos más acotados, la posibilidad de realizar testeos previos y la incorporación de la figura del desistimiento.
Alcalza diversos sectores
Estos procedimientos suelen aplicarse en operaciones vinculadas a insumos industriales, productos químicos, alimentos y agroindustria. También alcanzan a sectores como farmacéutica, cosmética y manufacturas complejas.
En muchos casos, se trata de mercaderías críticas para procesos productivos o esquemas de distribución con tiempos ajustados. Cualquier demora técnica impacta aguas abajo en toda la cadena de abastecimiento.
Uno de los ejes centrales de la norma es la reducción de los tiempos de respuesta en la emisión de informes de análisis. El objetivo es ordenar instancias administrativas y acotar plazos que generan costos crecientes.
En cadenas de abastecimiento extendidas, estas demoras no solo afectan al importador o exportador. El impacto se traslada a proveedores, distribuidores y clientes finales.
La figura del desistimiento aporta mayor flexibilidad operativa. Permite cerrar procedimientos que pierden sentido comercial o logístico, liberando recursos y espacios de almacenamiento.
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