Es necesario unirnos y sustituir la elocuencia demasiado conflictiva del discurso político por una agenda de resultados

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Singapur que es la referencia mundial en producción de conocimiento y de bienes de alta tecnología, tiene una población inferior a la de Uruguay y genera mucha riqueza exportando alto valor agregado a los grandes mercados próximos

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A continuación compartimos una entrevista realizada por Mario Alonso a Paulo Skaf, presidente de la FIESP (Federación de Industrias del Estado de San Pablo) para Revista Protagonista.
 
– ¿Qué representa para Ud. ser el presidente de una de las instituciones empresariales más poderosas del continente?
Representa el desafío de trabajar, con ética y dedicación, no solamente por los intereses de la producción sino sobre todo, por los intereses de Brasil.
 
– ¿Usted fue presidente de FIESP por más de un periodo. ¿Cuál piensa Ud. que fue su mejor cualidad para ser electo nuevamente?
Haber conseguido unir todos los segmentos del sector industrial en torno a una sola causa: el desarrollo de Brasil. Haber constituido un equipo de vicepresidentes y directores de alto nivel, además de consejeros, para que juntos, pudiéramos haber conseguido importantes avances en el ejercicio del primer mandato. Y ahora, en este segundo mandato, poder ampliar aún más nuestros horizontes de trabajo para la industria, para la sociedad y para Brasil.
 
– ¿Cuál fue su mayor desafío en este tiempo como presidente?
Llevar a FIESP al escenario de las grandes discusiones nacionales en la condición de protagonista y no de simple asistente. Mostrar la importancia de nuestro sector, establecer la autoridad productiva y luchar, por toda la sociedad, en busca de soluciones para los problemas brasileros.
 
– Se dice que Brasil es uno de los países que reaccionó con medidas más eficaces ante la crisis  internacional, ¿qué opinión tiene al respecto?
Las medidas tomadas por el gobierno fueron correctas, pero todavía peca en la velocidad y cantidad de las medidas tomadas. Vivimos en un clima de guerra, en consecuencia es necesaria una acción de guerra. Todo lo que estuviese al alcance del gobierno debe ser hecho, como por ejemplo, modificar la política monetaria. El sistema financiero brasilero es sólido, nuestra demanda interna es fuerte y la inflación está controlada. O sea, no hay razón para que se mantenga la tasa básica de interés encima del 8% al año. Las tasas de interés de Brasil continúan entre las más altas del mundo y sólo ahora, después de que comenzara el agravamiento de la crisis, es que se inició un proceso de caída. A pesar de eso, nuestro mayor problema continúa siendo la escasez y el alto costo del crédito. En este punto, también precisamos que el gobierno presione a las instituciones financieras a reducir el spread bancario, que se encuentra entre los más altos del planeta. Son medidas que ayudan a recuperar los niveles de inversión y de confianza, y que precisan ser tomadas cuanto antes para que el desarrollo no se vea más perjudicado aún. Cuando el gobierno promovió la exención fiscal, por ejemplo, para el sector automovilístico, el resultado fue rápido, pues impulsó el empleo y la producción de esta cadena a los niveles anteriores a la crisis. Ahora, es preciso ampliar ésta y otras prácticas, como el estímulo al Fondo Garante de Crédito para que el país ejerza su papel de conductor de la recuperación del crecimiento, no sólo a nivel local sino de toda Latino América.
– ¿Considera que todavía hay medidas que no se tomaron y que Brasil y Latinoamérica deberían tomar de inmediato?
La actuación de los países latinoamericanos debe ser en el sentido de facilitar el crédito, contribuir al retorno de la confianza y auxiliar en las inversiones productivas, ya sea vía exoneración fiscal, ya sea por la inversión pública, preservando la  generación de empleos. Obviamente, América Latina no es un bloque homogéneo, existen muchas diferencias políticas y económicas que dificultan la indicación de un modelo único. En la crisis, algunos países  sufren debido a la caída de los precios de los productos y tipos de cambio, otros con deudas externas o inclusive con los males de la inflación. En el caso de Brasil, como ya dije, nuestra gran crítica esta dirigida a la política monetaria. Es necesario reducir los intereses y el spread cobrado a los préstamos. A los países latinos hermanos, mi consejo sería que no socaven la confianza conquistada por años de lucha por un comercio mundial más justo y que resistan con fuerza la tentación proteccionista, pues su efecto multiplicador es muy rápido y perjudicial. La crisis es un problema coyuntural y, así debe ser tratado. Precisamos unirnos y privilegiar la relación franca y solidaria entre los países vecinos para que no haya retrocesos.
 
– Uruguay, en varias oportunidades manifestó su intención de negociar con terceros países directamente por fuera del Mercosur. ¿Cuál es su opinión al respecto?
Es importante entender exactamente la intención de Uruguay cuando solicita negociar por fuera del Mercosur. Puede ser que la intención de los uruguayos, al actuar de esta manera, sea la de insertar al país en la economía mundial, pero éste no debería ser un objetivo aislado, debería ser el espíritu común del bloque. Lo que es necesario es unirnos y sustituir la elocuencia demasiada conflictiva del discurso político por una agenda de resultados. El Mercosur no puede ser entendido como un obstáculo a la actuación de las naciones, sino como un instrumento para potenciar las oportunidades. No me gusta utilizar clichés, pero tenemos que reconocer que la propia Unión Europea demoró medio siglo para alcanzar el nivel de integración actual y los obstáculos por el camino, con seguridad, no fueron pocos, debemos estar concientes de que nuestro desarrollo está vinculado al desarrollo de nuestros vecinos y que juntos, somos más fuertes.
 
– Uruguay, debido que no cuenta con un gran mercado ni grandes industrias, está intentando posicionarse como un centro logístico y de servicios regional, un centro de distribución para las mercaderías que ingresan y salen de la región. Usted cree que es una estrategia correcta?
Creo que el modelo de desarrollo de un país debe estar orientado por las ventajas comparativas existentes. En el caso uruguayo, es posible observar el diferencial de la logística, inclusive otros igualmente estratégicos. Los progresos del país en la calificación de la mano de obra, infraestructura y reglamentación pueden ser decisivos a la atracción de inversiones. Sabemos que algunos sectores de la industria uruguaya, como el papel y la carne han crecido a niveles sorprendentes, mismo en medio de la crisis. No siempre un gran mercado consumidor es esencial para la atracción  de inversiones. Singapur que es la referencia mundial en producción de conocimiento y de bienes de alta tecnología, tiene una población inferior a la de Uruguay y genera mucha riqueza exportando alto valor agregado a los grandes mercados próximos. Uruguay puede sumar sus ventajas como centro de distribución con las otras para atraer industrias y hasta para suministrar a los vecinos Brasil y Argentina.
 
– En la última reunión de negocios Brasil-Argentina (marzo 2009) organizada por FIESP, en la que participaron la presidenta Cristina Fernandez y el presidente Lula, se mejoró la tensa situación entre ambos países y se habló de la crisis como una oportunidad para mejorar el relacionamiento comercial entre Brasil y Argentina. Cuáles serían los principales pasos a seguir para aprovechar esta oportunidad con Argentina y los otros países del Mercosur?
Argentina es uno de los mayores socios de negocios de Brasil, con intercambios comerciales entre los dos países que saltaron de 13 billones de dólares en 2004 a cerca de 31 billones de dólares el año pasado. Brasil, es también el mayor mercado consumidor de bienes manufacturados argentinos. Es natural que esta intensidad en el  flujo de comercio entre los dos países, en los últimos años, haya generado diferencias. Pero, el diálogo ha sido permanente y un mecanismo de negociación bilateral ya fue implementado. Creo que el momento es de unión y la integración aduanera entre nosotros, países de América  del Sur, actuará como antídoto contra la crisis financiera. Tenemos que ampliar el comercio sin restricciones, reforzar el Mercosur, combatir los desvíos de comercio y buscar el entendimiento, siempre que sea necesario, en negociaciones sectoriales.
 
– FIESP es una organización que todos los países vecinos consideran como un ejemplo, una institución absolutamente dinámica y proactiva. Usted tiene referencia de organizaciones o instituciones similares en países vecinos? Si las tiene, que cosas admira de estas instituciones y que cosas le parece que deberían mejorar?
FIESP mantiene buenas relaciones con sus similares sudamericanas y mundiales, buscando ampliar esta integración cada vez más. Nada más el año pasado, nuestra área de comercio exterior promovió decenas de rondas de negocios internacionales y recibimos 11 jefes de estado, en San Pablo, para establecer acuerdos bilaterales que solidifican el papel de la diplomacia empresarial. En la región, destacaría las iniciativas con la Unión de la Industria Argentina (UIA) y la Unión de las industrias de la provincia de Buenos Aires (UIPBA). El año pasado, estas instituciones recibieron nuestra misión de empresarios brasileros en Argentina, que contó con la presencia de los presidentes de las repúblicas de los dos países. Este año, fue el momento de FIESP para recibir a los empresarios argentinos y a la presidenta Cristina Kirchner, en nuestra sede. La Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) de Chile, también ha sido un gran socio. Por iniciativa de las dos instituciones, establecimos un memorando de entendimiento en 2007, establecimos el Consejo Empresarial Brasil-Chile y ya realizamos diversas misiones entre las dos naciones.
 
– ¿Qué desafío o propuesta, le agradaría proponer a los países de la región?
El primer punto que sugiero es la integración energética. Los países de nuestra región poseen el privilegio de haber sido dotados de abundantes recursos naturales, muchos de ellos estratégicos y hay espacio para la ampliación de iniciativas conjuntas en el área. Otro gran desafío, es acelerar la integración económica de manera justa y equilibrada, con seguridad jurídica a los inversores. Crear mayor flujo de comercio y de inversiones entre las naciones  con condiciones para la complementación de las cadenas productivas regionales. Por último, atentos a los efectos negativos de la crisis financiera mundial, nuestro principal desafío es evitar medidas de protección comercial, que serían un atraso para las conquistas de integración. Es en las crisis que debemos buscar nuevas soluciones, reaccionando con creatividad, ética, firmeza y, así vencer las adversidades.
 
Fuente: Revista Protagonista 
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