El transporte ferroviario de mercancías pierde terreno frente al camión en Europa
El transporte ferroviario de mercancías perdió participación en Europa durante la última década. Entre 2014 y 2024, su cuota en el movimiento terrestre de cargas de la Unión Europea cayó del 18,8% al 16,6%. En cambio, el transporte por carretera creció alrededor de un 18% en ese período.
Los datos proceden del estudio Economic Study on the European Rail Freight Sector, encargado por la Comunidad de Empresas Ferroviarias y de Infraestructuras Europeas (CER). El informe advierte que la participación del tren disminuyó en 20 de los 25 Estados miembros con red ferroviaria.
Esta tendencia contrasta con los objetivos europeos para el sector. La Unión Europea busca aumentar un 50% el tráfico ferroviario de mercancías para 2030 y duplicarlo hacia 2050. Sin embargo, los resultados muestran que el ferrocarril aún enfrenta obstáculos para competir con el camión.
España registra una caída del transporte ferroviario
España figura entre los mercados donde retrocedió la actividad ferroviaria de mercancías. Las toneladas transportadas por tren cayeron un 23,2% entre 2014 y 2024. No obstante, si se mide el movimiento en toneladas-kilómetro, la reducción fue del 10%.
Esta diferencia se explica por el aumento de las distancias recorridas. El trayecto medio pasó de 365 a 428 kilómetros, un incremento del 17%. Así, los recorridos más largos compensaron parte de la caída del volumen transportado.
Otros mercados registraron avances. Alemania aumentó un 12,8% su movimiento ferroviario en toneladas-kilómetro durante el período analizado. Polonia creció un 15,8% e Italia, un 13,8%.
Aun así, el crecimiento del tren no siempre bastó para ganar participación. En varios países, el transporte por carretera avanzó a mayor ritmo. Solo cinco Estados consiguieron aumentar la cuota ferroviaria dentro del transporte terrestre de mercancías.
La falta de fiabilidad frena al ferrocarril
El estudio identifica la fiabilidad como uno de los principales problemas comerciales del ferrocarril europeo. Para los clientes, cumplir los horarios y los tiempos de tránsito puede ser más importante que el precio.
Además, el informe estima que cerca de uno de cada tres surcos ferroviarios solicitados para la planificación anual termina sin utilizarse. Solo entre el 20% y el 25% de las solicitudes de capacidad llegan sin cambios desde la petición inicial hasta la circulación efectiva.
Estas dificultades afectan especialmente al transporte intermodal de contenedores y semirremolques. En estas operaciones, las demoras ferroviarias pueden alterar las conexiones con otros modos de transporte y comprometer los plazos de entrega.
De hecho, más de la mitad de los trenes internacionales de mercancías registraron retrasos superiores a 15 minutos en los datos analizados por el estudio.
A estos problemas se suman las obras mal coordinadas, la falta de rutas alternativas y las restricciones temporales de capacidad. Cuando una interrupción obliga a trasladar una carga al camión, parte de ese tráfico puede no volver al tren después de normalizarse el servicio.
Costos y conexiones portuarias
El precio también limita la competitividad ferroviaria. Según entrevistas recogidas en el informe, el tren puede resultar entre un 10% y un 20% más caro que el camión en operaciones puerta a puerta. Además, los cargos por uso de la infraestructura representan cerca de una quinta parte del costo de producción de un tren de mercancías.
Otro desafío es la conexión entre el ferrocarril, las terminales logísticas y los puertos. En varios grandes puertos europeos, el tren representa alrededor del 10% o menos del movimiento terrestre de contenedores. Esta cifra está lejos del objetivo sectorial de alcanzar una participación mínima del 30%.
Las diferencias entre instalaciones son notables. En el puerto de Valencia, el ferrocarril moviliza el 8,5% de los contenedores que entran o salen por tierra. En Algeciras, la proporción ronda el 5%. En Hamburgo, en cambio, supera el 50%, según los datos citados en la información de origen.
Ante este panorama, representantes del sector reclaman inversiones en vías, terminales, conexiones privadas y digitalización. También consideran necesario coordinar mejor las operaciones entre países.
El desafío europeo no consiste únicamente en ampliar la infraestructura. También exige ofrecer servicios fiables y previsibles para que las empresas puedan integrar el tren en sus cadenas de suministro y competir con el transporte por carretera.
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