Aranceles redefinen el escenario de la industria del acero
La industria del acero en México atraviesa un escenario complejo marcado por aranceles contrapuestos que, al mismo tiempo, profundizan la crisis exportadora; y brindan cierto alivio frente a la competencia externa.
Mientras las políticas comerciales de Estados Unidos afectan directamente a los productores mexicanos; las medidas adoptadas por el gobierno de México buscan proteger al sector frente a importaciones de bajo costo, principalmente desde China.
El impacto de los aranceles estadounidenses ha sido significativo. De acuerdo con Luis Güereca, director general de Gerdau Corsa, el acero mexicano enfrenta un arancel del 50 % para ingresar a Estados Unidos; lo que ha derivado en una reducción del 10 % en el consumo nacional aparente y una caída del 9 % en la producción. A ello se suma un desplome del 50 % en las exportaciones hacia su principal socio comercial; lo que ha generado mayores tensiones para la industria.
Si bien el sector no descarta que estos aranceles se mantengan en el corto plazo, las empresas han optado por reforzar su estrategia productiva. Gerdau Corsa, por ejemplo, avanzó en inversiones destinadas a ampliar su portafolio; incluyendo la construcción de una planta de aceros especiales, con el objetivo de adaptarse a las nuevas condiciones del mercado y responder a las exigencias de sus clientes.
La compañía, de origen brasileño, opera tres plantas de acero en México; con una capacidad instalada de 1,5 millones de toneladas destinadas principalmente a la industria de la construcción y automotriz. A nivel regional, es una de las mayores recicladoras de América, con operaciones en Canadá, Estados Unidos, Perú, Argentina, Uruguay y Brasil; procesando anualmente más de 11 millones de toneladas de chatarra.
Otras medidas
En paralelo a las restricciones externas, el gobierno mexicano implementó medidas para proteger la producción nacional. La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero) destacó que los aranceles aplicados a las importaciones de acero provenientes de China y otros países sin acuerdos comerciales representan una herramienta clave para enfrentar la crisis del sector; además de promover la sustitución de importaciones e impulsar el contenido nacional, en línea con los objetivos del Plan México.
Estas medidas fueron respaldadas por el Congreso de la Unión el 11 de diciembre de 2025; cuando se aprobó la reforma a la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación. La iniciativa ajusta mil 463 fracciones arancelarias e impone tarifas de entre 5 % y 50 % a productos originarios de países como China, Corea del Sur, Brasil, Tailandia, Rusia e Indonesia. La reforma fue avalada en el Senado con mayoría legislativa, en un trámite acelerado.
Según Canacero, estas decisiones buscan amortiguar el impacto de la caída de las exportaciones hacia Estados Unidos y de la disminución del consumo y la producción; que en el acumulado de enero a octubre de 2025 se ubicaron en niveles mínimos frente al mismo período de 2024. El organismo también alertó sobre las afectaciones derivadas de prácticas de comercio desleal; especialmente desde Asia, que continúan presionando al sector.
En este contexto, la industria del acero en México se mueve entre la presión externa y la protección interna, en un entorno donde la política comercial se consolida como un factor determinante para la sostenibilidad productiva y la competitividad del sector.
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