Desde el 16 de julio del próximo año, los contenedores serían pesados y se cobrará por toneladas, no solo afectando cuestiones económicas de cargadores, transportistas, navieras e incluso de las terminales portuarias, sino que agrega un paso más antes de despechar los contenedores, haciendo más lenta la operación.
La OMI pretende con este nuevo control limitar las declaraciones inexactas respecto del peso de los contenedores por parte de cargadores, forwarders y agentes marítimos para, dijeron, evitar accidentes.
Los puertos no cuentan con sistemas de pesaje, por lo que deberán invertir si o si porque si un contenedor llega sin verificación de peso, no podrá ser operado.
