Transporte marítimo de baterías de litio eleva los retos de seguridad
El transporte marítimo de baterías de litio está creciendo junto con los vehículos eléctricos, los equipos electrónicos y los sistemas de almacenamiento energético. Esta expansión aumenta la exposición de navieras, puertos y tripulaciones a cargas que pueden presentar desafíos específicos durante un incendio.
El principal riesgo aparece cuando una batería dañada, defectuosa o sobrecalentada entra en fuga térmica. La temperatura aumenta de forma descontrolada y puede propagarse entre celdas, mientras genera gases inflamables y tóxicos. Incluso después de controlar las llamas, pueden producirse nuevos focos.
La situación es especialmente relevante en los buques car carrier. Estas naves transportan miles de vehículos en cubiertas donde el acceso al foco puede ser limitado. La respuesta debe controlar el incendio y evitar su propagación hacia otras unidades.
La Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA) identifica la fuga térmica, la generación de gases y la reignición como factores relevantes para diseñar procedimientos de detección y respuesta.
El transporte marítimo incorpora nuevas exigencias
El Código Marítimo Internacional de Mercancías Peligrosas (IMDG) ya comenzó a adaptarse a esta realidad. Su Enmienda 42-24 entró en vigor el 1 de enero de 2026; y estableció nuevas clasificaciones para vehículos propulsados por baterías.
Entre ellas figuran UN 3556 para vehículos con baterías de ion-litio, UN 3557 para baterías de litio metálico y UN 3558 para baterías de ion-sodio. Estas categorías sustituyen la clasificación genérica en determinados casos.
La siguiente actualización, la Enmienda 43-26, ya forma parte de la edición 2026 del IMDG publicada por la Organización Marítima Internacional (OMI).
La OMI también trabaja sobre la protección de los propios buques. En marzo de 2026 identificó medidas prioritarias para reducir los riesgos de incendio en naves que transportan vehículos de nuevas energías; especialmente vehículos eléctricos, con miras a establecer disposiciones obligatorias hacia 2032.
Los siniestros muestran la complejidad del riesgo
Los accidentes recientes evidencian que la presencia de vehículos eléctricos no permite atribuir automáticamente un incendio a sus baterías.
El riesgo también existe cuando las baterías viajan como carga. En diciembre de 2023, el Genius Star XI sufrió dos incendios después de que 41 sistemas de almacenamiento con baterías de ion-litio se desplazaran dentro de sus bodegas durante condiciones meteorológicas adversas.
La investigación de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) determinó que tres unidades sufrieron fuga térmica tras deformarse por el desplazamiento. Los daños alcanzaron US$3,8 millones.
Más baterías amplían la exposición logística
El crecimiento de estas cargas es significativo. La Agencia Internacional de Energía (IEA) señala que el despliegue mundial de baterías de ion-litio en 2025 fue seis veces superior al registrado en 2020. Los vehículos eléctricos representaron más de 70% del despliegue total.
Al mismo tiempo, los incendios y explosiones marítimas continúan en niveles elevados. Allianz Commercial contabilizó 255 incidentes de este tipo en 2024 y 218 durante 2025, que fue el segundo registro anual más alto de la última década.
Los datos no demuestran que el crecimiento de las baterías sea la causa directa de esos incendios. Sin embargo, muestran una mayor exposición de la cadena marítima a una carga que exige declaración, estiba, sujeción, detección y respuesta adaptadas a sus características.
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