Pero más allá de las palabras, la realidad se impone pues se ha suspendido el proceso de concesión de la zona de actividades logísticas (ZAL) y antepuerto.
Muchos expertos consideran que la idea que permitiría reducir la congestión vehicular alrededor del terminal, que ha ocasionado -entre otros efectos- un alza en el costo de transporte de US$22 a US$80 por contenedor (según cálculos de la Asociación Peruana de Operadores Portuarios, Asppor) difícilmente podría haber funcionado debido al mal diseño de la infraestructura alrededor del puerto.
