Problema con el Pilcomayo
Paraguay no tiene una política de Estado dirigida a preservar y garantizar el uso de aguas del Pilcomayo. Cada año se invierten fondos en el canal, pero no existe un plan destinado a recuperar los humedales que ya no reciben al río. Menos aún se proyecta el empleo racional del agua.
Cada año, el Estado paraguayo invierte en obras de canalización del Pilcomayo. El objetivo es mantener limpio el cauce de distribución en procura de que las aguas lleguen en el interior del Chaco.
Esta labor se divide en dos etapas: zona de la embocadura, a fin de limpiar la boca del canal; sector Gral. Díaz, limpieza para alimentar cauces menores.
No tiene valor trabajar en un sector y olvidar el otro: el agua se debe introducir, pero debe existir un conducto para llevarlo al sur del Chaco.
En este momento, todo el esfuerzo de la Comisión Nacional del Pilcomayo está concentrado al norte del fortín Gral. Díaz, en la zona de Margariño.
En esta área, la cañada La Madrid quedó colmatada. El cauce desapareció porque el arenal transportado por el río terminó por cubrir totalmente el conducto.
La arena debe extraerse del cauce para que el río pueda correr nuevamente por La Madrid. Sin duda, es una tarea fundamental, pero también se requiere tener los ojos puestos en la boca del canal.
Quedan tres meses para el inicio del período de lluvias. Entre noviembre y febrero las precipitaciones dificultan en extremo las posibilidades para trabajar.
La naturaleza no siente compasión por la burocracia gubernamental.
Se tiene que trabajar entre mayo y primeros días de diciembre; de lo contrario, se corre el riesgo de dejar tareas pendientes, y luego vienen las sorpresas que causa un río indómito.
Como ejemplo podemos mencionar que el año pasado el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) terminó el proceso de licitación para obra en el Pilcomayo en diciembre.
Política de Estado
En el Chaco, el Pilcomayo es sinónimo de vida.
El río permite que los pobladores puedan contar con agua de buena calidad, es la base de unidades productivas, y el frágil ecosistema gira en torno a su disponibilidad.
El agua se convirtió en un recurso de valor estratégico, es un bien absolutamente insustituible, sin entrar aún a considerar factores de soberanía nacional.
En tales condiciones, el manejo del Pilcomayo requiere una política de Estado que permita planificar acciones e intervenciones a mediano y largo plazo.
La Comisión Nacional del Pilcomayo debe recuperar el espíritu de la Ley 07/92.
El Congreso pretendió que la comisión nacional sea el punto de unión de especialistas de alto nivel para encarar el desafío que plantea el Pilcomayo.
¿Y cuál es el desafío del Pilcomayo? Nada fácil: manejar 60 millones de metros cúbicos de sedimentos que cada año se depositan en la planicie chaqueña.
El esfuerzo de un equipo multidisciplinario de expertos del Paraguay y de la comunidad internacional para encontrar respuestas a un problema que comparten tres países: Argentina, Bolivia y Paraguay.
En nuestro caso, la Comisión Nacional del Pilcomayo se convirtió en una oficina de segundo nivel del Ministerio de Obras Públicas.
El titular del MOPC nombra al director de la comisión nacional, y muchas veces no importa experiencia o antecedentes técnicos para manejar una problemática muy compleja.
Manejo del agua
Dentro de una política de Estado, el uso del agua debe ocupar un sitio de privilegio en la agenda gubernamental.
De nada sirve meter agua cada año si el aprovechamiento es deficiente ¿Qué hacer con el agua? ¿Se puede expandir el área de escurrimiento? ¿Cuales son los canales que pueden interconectarse para facilitar el escurrimiento del río?
Estas son preguntas fundamentales en el momento de analizar qué hacer con el agua.
Y, por último, una cuestión de soberanía: los recursos naturales forman parte de los bienes de la Nación; sin agua, tales recursos no existen y, por lo tanto, no generan riqueza.
Fuente: ABC de Paraguay
