Se trata del llamado proyecto Urbiofin, cuyo objetivo que está enmarcado en el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea y persigue demostrar las capacidades de una biorrefinería integrada e innovadora para la transformación de residuos sólidos urbanos en nuevos bioproductos de gran interés industrial.
Andrés Pascual, jefe del Departamento de Medio Ambiente, Bioenergía e Higiene Industrial del centro tecnológico Ainia, explicó que se está trabajando en 3 grandes bloques que son el bioetanol, los biopolímeros y los aditivos.
A groso modo, se piensa que se producen 100 millones de toneladas de residuos orgánicos derivados de diferentes actividades en las ciudades, y que se prodría aprovechar esto para generar energía que sirva a la vida cotidiana mientras se pelea contra la polución.
El proceso está basado en una reacción que generaría bio-gas para la puesta en marcha de máquinas qque generen electricidad, algo similar a lo que se aplica en la bio-masa.
