Merkel remarcó la necesidad de una reforma financiera
La canciller alemana pidió que los países que integran el G20 se comprometan con una regulación más fuerte de los mercados. Habló de la creación de un fondo internacional financiado por los bancos y de la introducción de un impuesto a las transacciones financieras.
La canciller alemana Angela Merkel instó hoy a todos los países del G20, incluso a aquellos que no están afectados directamente por la crisis actual, a comprometerse por una regulación más fuerte de los mercados financieros.
«No hay que ser particularmente perspicaz para adivinar que no es algo sobre lo cual nos vamos a poner de acuerdo desde la primera reunión, pero no creo que la introducción de un impuesto internacional arruine a los mercados y voy a hacer campaña por ello», aseguró Merkel durante una conferencia en Berlín para la regulación de estos mercados.
«Mi pedido va dirigido a todo el G20, también a los países que no quedaron especialmente afectados por tendencias específicas de los mercados financieros. El objetivo es sacar el proceso adelante, como un todo», dijo la canciller alemana.
En ese sentido, la líder democristiana pidió con especial énfasis la creación de un fondo internacional financiado por los bancos que sirva para encarar posibles crisis en el futuro. «En tiempos de crisis, tenemos que enviar una única señal», enfatizó.
Merkel defendió para ello la introducción de un impuesto a las transacciones financieras a nivel internacional, o al menos europeo. El gobierno alemán acordó el martes impulsar ese impuesto, dejando atrás las reservas internas y el rechazo terminante que mantenían diversos sectores oficialistas.
Los tres partidos que conforman su gobierno llegaron a la conclusión de que el nuevo gravamen es indispensable para enfrentar la crisis financiera del euro y servirá como nueva fuente recaudadora para paliar los altos déficits fiscales en los países europeos.
Sería «extremadamente frustrante» que todos los países del G20 no hicieran causa común, insistió la canciller apelando claramente a Canadá y a algunos países emergentes dentro del grupo, que se muestran reacios a la aplicación de ese tipo de gravamen porque sus bancos no quedaron afectados por la crisis.
Fuente: Clarín.
