Libre competencia «es una herramienta de equidad»
José P. Derrégibus
En el día mundial de las Telecomunicaciones, los empresarios defienden la libre competencia y piden al gobierno que estimule las inversiones y elimine trabas burocráticas. El titular de la Cámara Uruguaya de Telecomunicaciones, dijo que impulsar una ley que regule la actividad «no es estrictamente necesaria o imprescindible», pero daría mayores certezas a quienes participan en esa industria.
Diego Ferreira
-¿Cuáles son los objetivos de la cámara para este año?
-El objetivo es impulsar el desarrollo del sector en las diferentes áreas: telefonía móvil, transmisión de datos e internet, larga distancia internacional, call centers, y todas las actividades que tienen que ver con las telecomunicaciones y tecnologías de la información, trabajando por el respeto a la libre y sana competencia de tal forma que los usuarios accedan a las mejores condiciones técnicas y económicas y que los operadores tengan un tratamiento justo y equitativo.
-¿Cuántas empresas integran la cámara? ¿A cuántos trabajadores da empleo el sector?
-Somos prácticamente 40 empresas que gestionamos más de 2,5 millones de clientes y servicios en nuestro país, con inversiones en los últimos años del orden de los US$ 400 millones, damos trabajo a más de 6.000 personas en forma directa y otro tanto en forma indirecta, ofreciendo servicios dentro del país y exportando otra parte importante.
-¿Qué le plantearía al gobierno como reclamos en materia de telecomunicaciones?
-Pediría que exista una interpretación uniforme de las reglas, aplicadas a todos por igual, reglas que son claras pero que muchas veces se interpretan según el actor o la situación de que se trate. Deben incentivarse las inversiones, facilitarlas, eliminar trabas y burocracias que enlentecen esta industria que es vertiginosa y garantizar las inversiones que se realizan, con un tratamiento igualitario cualquiera sea el origen. Es imprescindible que no se desdibujen los roles de los diferentes actores; al Poder Ejecutivo corresponde el diseño de políticas; al regulador el control y la regulación; a los operadores, público y privados, respetar lo dispuesto y actuar en igualdad de condiciones y que todos ellos actúen en forma coordinada y alineada, respetando el papel de cada uno y sus límites. Ello dará como resultado un consumidor satisfecho y una sociedad más productiva.
-¿Considera necesaria una ley de telecomunicaciones como planteó el gobierno en su momento?
-En Uruguay son varias las normas que regulan las telecomunicaciones; nuestro país cuenta con un marco jurídico bastante detallado, si bien disgregado. En este sentido no es estrictamente necesaria o imprescindible una ley de telecomunicaciones. Sin embargo, podría ser positivo aunar en una sola norma toda la regulación de manera de brindar mayor certeza a todos. Si se decide trabajar en una nueva ley, debe hacerse en un ámbito participativo con los aportes de todos sin excepción y en ese sentido nuestra Cámara tiene mucho para aportar.
-¿Cómo vería que la asociación entre públicos y privados pueda ser empleada en el área de las telecomunicaciones?
-Este es un tema sobre el cual la sociedad laudó parcialmente en su momento, si bien hace ya tiempo de ello y telecomunicaciones es de las industrias más cambiantes y que más paradigmas cambia. De todas formas lo importante es que hoy en nuestro mercado la coexistencia de empresas privadas y la empresa pública abre en algunos sectores un abanico de opciones a los usuarios que pueden elegir y motiva a todas las empresas a ser cada vez mejores.
-¿Qué tiene en el debe Uruguay en cuanto a políticas de telecomunicaciones?
-Definir una línea de acción que demuestre coherencia entre dichos y hechos: no es posible la universalización ni la masificación de los servicios sin medidas que posibiliten a los operadores desarrollarse en tecnología e infraestructura. Todos somos conscientes de la importancia de las telecomunicaciones hoy día, pero en algunas oportunidades al momento de tomar decisiones esa conciencia se ve opacada por otras consideraciones. La libre competencia hace que por ejemplo la telefonía móvil tenga hoy en nuestro país una penetración del 132%, de las más altas en la región. Esto la transforma en una herramienta disparadora de equidad, que une en igualdad de condiciones a toda la población. Este es el modelo a seguir. Para que el usuario final goce los máximos beneficios, mayor calidad y el mejor precio son necesarias acciones y medidas que aseguren la efectiva existencia de la libre competencia.
Telecomunicaciones, sector en crecimiento
En Uruguay, las empresas de telecomunicaciones privadas brindan servicios a más de 2,5 millones de personas, y han realizado inversiones por US$ 400 millones en los últimos años. La explosión en el crecimiento del sector tiene su correlato con la tajada que le corresponde a esta industria en la generación de riqueza.
-¿Qué participación tiene el sector de las telecomunicaciones en el PIB?
-La contribución de las telecomunicaciones al PIB no solo tiene de los mayores índices de todos los sectores sino que a su vez la cifra está permanentemente en ascenso. El último dato disponible del Banco Central muestra un crecimiento de las telecomunicaciones de más del 26%, cifra varias veces superior a la variación del PIB en ese momento que era del orden del 3%. Respecto a la participación, el protagonismo de las telecomunicaciones es indudable con un índice del 8%, que compara ventajosamente frente a otros sectores como la construcción o la pecuaria. Vale la pena indicar la importancia que tienen estos números; un reciente informe del Banco Mundial revela que cada 10 puntos porcentuales de penetración de banda ancha, la economía de un país puede crecer un 1,2%.
Fuente:
Diario El País
