La manufactura naval puede convertirse en la estrella industrial
Un convoy de barcazas viene serpenteando cuesta abajo el extenso río Paraguay, transportando miles de toneladas de productos agrícolas cosechados en suelo guaraní. En el extremo de la embarcación que remolca el conjunto de barcazas enlazadas entre sí, flamea una bandera con el rojo, blanco y azul. Es una imagen que llena de orgullo por la capacidad de adherir valor agregado en los distintos sectores de la economía. Lamentablemente, la descripción de la fotografía es incompleta. Al hacer un zoom, se puede percibir que las barcazas no son de industria nacional, sino que fueron importadas por armadores locales.
La complacencia, o falta de rigurosidad en el cumplimiento de las leyes vigentes, es la causa principal que motiva la importación de barcazas en “condición de chatarra”, que compite deslealmente con la producción nacional.
No obstante, la importación arbitraria es apenas una de las causas de un problema mucho más complejo. El desarrollo del sector naviero industrial, a pesar de su incipiente ímpetu, es uno de los grandes temas pendientes en la agenda de la política económica. La industria naviera, con todo su inmenso potencial, aún no es percibida como la estrella de la industria nacional.
La hidrovía es la columna vertebral de la economía paraguaya. Todo aquello que esté directamente relacionado con la logística fluvial debe ser considerado estratégico. Este es el parecer de Jan van Hoogstraten, presidente de la Comisión Permanente de Transporte de la Cuenca del Plata (CPTCP), asociación que congrega a todos los sectores involucrados en el tema de la hidrovía.
“La hidrovía es un sector que tiene mucho futuro en la parte de logística, de la flota, de la cooperación, la construcción de barcazas y la reparación”, justificó van Hoogstraten, quien precisó que en 2011 se transportó 19,8 millones de toneladas en toda la hidrovía, y que para 2016 y 2020 se anticipa que la cifra aumente a 32 millones y 40 millones de toneladas, respectivamente.
Actualmente, la flota de barcazas con bandera paraguaya cuenta con 1.100 embarcaciones. La tendencia del mercado indica una amplia demanda por barcazas para los próximos años. “Existe una demanda potencial de 2.000 barcazas. Creo que Paraguay es estratégico en el tema de transporte fluvial y necesita entrada y salida barata para su producción”, subrayó Emilio Ohno, directivo de Glocal South América SA, astillero japonés que está invirtiendo en el país.
Para graficar en números, una industria con capacidad de producción de 100 barcazas al año, emplearía un total de 1.100 personas. La alta labor intensiva de esta industria supone una importante capacidad para ofrecer fuentes de empleo, que es la mejor forma para mejorar sosteniblemente las condiciones de vida de las personas.
En el 2009, Paraguay exportó un total de 7 millones de dólares en concepto de barcazas. Esto demuestra la viabilidad de posicionamiento en el mercado internacional y que el potencial de inversión y de crecimiento en el sector es muy considerable.
Adicionalmente, el volumen productivo se comprueba por la capacidad de los astilleros paraguayos que construyen embarcaciones con alto contenido tecnológico, adhiriendo mayor valor agregado, tales como buques y remolcadores.
