Según lo indicó el presidente de la Asociación Mexicana de Armadores de Remolcadores Marítimos (Asomar), Raúl Téllez Villagra, desde el 2009 a la fecha se ha resentido la cantidad de buques que llegaron a puertos mexicanos, lo que redujo la tarea de los remolcadores en un 10%.
En el marco del Congreso Anual de la Asociación Mexicana de Agentes Navieros (Amanac), el empresario dijo que las seis empresas que brindan servicios de remolcadores, han adquirido 60 remolcadores los cuales tienen cada uno un costo de U$S 7 millones. Dicha inversión no está generando ganancias fuertes debido a la merma en la llegada de navíos ya que la industria depende del volumen de barcos que lleguen y no tanto del número de remolcadores que necesite cada buque, como lo estipula la Ley.
La explicación de este suceso se da en que cada vez llegan buques de mayor porte, lo que hace que existan menos viajes y menor tarea para los remolcadores puesto que, si bien por el tamaño se necesitan varios remolcadores para llevar a los portacontenedores (u otros enormes barcos) a puerto, la ley es clara respecto al cómo opera la industria.
