Por esta razón, el gobierno mexicano está decidido a invertir unos U$S 300 millones en el desarrollo portuario, en busca de ampliar las operaciones en sus terminales.
La obra más importante que el ejecutivo encarará, será la ampliación del puerto de Veracruz.
Otros proyectos no menos trascendentes son la ampliación del puerto de Tamaulipas, de vital desempeño para la industria petrolera del sector, y la modernización de los puertos de Manzanillo y Lázaro Cárdenas, respectivamente.
