China mantiene su peso en el comercio global
La prolongada disputa entre Estados Unidos y China continúa siendo un factor clave en la evolución del comercio y las cadenas de suministro globales.
Aunque el debate sobre reducir la dependencia de la manufactura china gana fuerza entre las empresas occidentales; la realidad muestra que estas ambiciones geopolíticas aún no se traducen en cambios significativos.
De acuerdo con Maersk, si bien se discute cada vez más sobre estrategias de relocalización o deslocalización cercana; los flujos comerciales no han reflejado una disminución real del peso asiático en el abastecimiento mundial. En el caso de Europa, por ejemplo, las importaciones procedentes del Lejano Oriente no solo se mantienen altas; sino que han crecido de forma constante durante los últimos cinco años, tanto en volumen como en participación sobre el total importado.
La compañía danesa atribuye esta tendencia a condiciones manufactureras aún muy favorables en Asia, especialmente en China. Factores como la deflación de precios al productor y la dinámica cambiaria han impulsado la competitividad exportadora de ese país. En 2024, las importaciones europeas desde el Lejano Oriente representaron el 51% del total, frente al 49% en 2019, lo que refuerza el protagonismo asiático en las rutas comerciales, incluso en medio de presiones políticas por diversificar orígenes.
Desvinculación parcial
En contraste, Estados Unidos sí ha mostrado avances hacia una desvinculación parcial. Según Maersk, muchos grandes importadores estadounidenses han trabajado de forma deliberada para reducir su dependencia de China; en especial en sectores como el textil y el calzado. Sin embargo, rubros como mejoras para el hogar mantienen una fuerte exposición a la manufactura china debido a la complejidad; y también escala de los procesos productivos.
La empresa señala que esta no es una respuesta táctica, sino una estrategia de largo plazo orientada a fortalecer la resiliencia en las cadenas de suministro. El objetivo es garantizar continuidad operativa frente a escenarios geopolíticos inestables. Aun así, los desafíos persisten. En mayo, Estados Unidos registró una caída del 1,8% en la demanda de bienes duraderos; mientras que la confianza del consumidor muestra signos de debilitamiento.
Maersk anticipa que cualquier cambio en este frente tendrá impacto directo no solo sobre el comercio bilateral entre Estados Unidos y China, sino sobre el pulso general del comercio global.
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