Chávez afirma que denuncias de coimas son una «operación política»
«No tengo conocimiento al respecto, he visto algo en la prensa de ese revuelo, pero como lo dijo -creo que el ministro Julio De Vido- es una operación política», dijo Hugo Chávez al ser consultado sobre el tema en el marco de la Cumbre de Unasur. «No es la primera (operación). Van varias que tratan siempre de enturbiar, de manchar las relaciones», agregó.
Chávez aludió en su respuesta al ministro de Planificación Federal argentino, Julio De Vido, quien aparece involucrado en la denuncia realizada por el ex embajador argentino en Caracas Eduardo Sadous. El diplomático aseguró que se cobraban sobornos en exportaciones a Venezuela durante el gobierno del ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007), hecho que investiga la Justicia.
Chávez dijo que prefería no inmiscuirse en acontecimientos internos de Argentina y reiteró el agradecimiento de los venezolanos por «el apoyo que nos han dado los productores argentinos, distintas empresas argentinas».
Interrogado sobre si habló con la presidenta argentina sobre el tema, Chávez dijo: «No tengo nada que hablar con ella de eso, esos son temas internos de ustedes que creo que vienen alineados por las batallas políticas internas. Eso es lo que creo, como el famoso caso aquel de la valija aquella que tratan de mancharnos», insistió.
INVESTIGACIÓN. Mientras se decide la creación de una comisión investigadora ad hoc, la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados citará, en no más de 15 días, al diplomático argentino Eduardo Sadous. La propuesta de citarlo partió de la diputada Patricia Bullrich (de la Coalición Cívica) y fue rápidamente acogida por el presidente de la comisión, Alfredo Atanasof (PJ Federal), y por el resto de los miembros opositores, que planean una sesión secreta para recibir a Sadous.
La intención es indagarlo sobre la existencia de una suerte de «diplomacia paralela» en Venezuela, cuyo máximo exponente fue Claudio Uberti, ex director del Órgano de Control de las Concesiones Viales (Occovi).
El oficialismo ya puso el grito en el cielo. «No le veo ningún sentido a que el Congreso se ponga a investigar algo que hasta ahora está en el marco del Poder Judicial», advirtió el jefe del bloque de diputados oficialistas, Agustín Rossi.
El ministro del Interior Florencio Randazzo dijo que «esto genera inestabilidad comercial» y le restó importancia al asunto. Cuando se lo consultó al respecto afirmó que «no hay una sola prueba. Todo lo que se dice no tiene sustento».
El nuevo rumbo que han tomado las investigaciones judiciales pretende avanzar por el camino que Antonini Wilson abrió cuando habló con Clarín y descubrió la posibilidad de que los US$ 800.000 que él intentó ingresar a Buenos Aires en 2007 hubieran sido obtenidos por el pago de sobornos.
Desde Caracas, la Justicia venezolana mira con total indiferencia los escándalos por presuntos hechos de corrupción, ya que la denuncia de sobornos en las exportaciones de maquinaria agrícola no motivó ninguna actuación de los tribunales locales y el caso de la valija ya no se investiga más.
La oficina de prensa del Ministerio Público dijo que el caso «está paralizado» y en el sitio web del organismo la última referencia al caso «relacionado con la incautación que se le hiciera a Guido Alejandro Antonini Wilson de US$ 800.000» es del 12 de septiembre de 2008.
No se trata de un caso aislado, ya que en los once años de Chávez en el poder hubo decenas de acusaciones de corrupción pero se cuentan con una mano las veces que la Justicia tomó medidas.
A diferencia de lo que pasa en Argentina, donde hay decenas de expedientes contra el Gobierno promovidos por la oposición, los antichavistas recurren cada vez menos a los tribunales venezolanos porque dicen que la Justicia responde al presidente.
El índice de percepción de la corrupción de Transparencia Internacional de 2009, que ubicó a Uruguay en el puesto 25 de 180 países y a Argentina en el 106, puso a Venezuela en el puesto 158, entre las naciones consideradas más corruptas.
Chávez: «Van varias operaciones que tratan siempre de enturbiar las relaciones».
Fuente: La nación.
