Un sistema operativo de predicción matemático del oleaje de hasta 72 horas, permitirá por adelantado a los buques que en el futuro hagan el trayecto de las autopistas del mar desde España hasta Francia -desde sus puertos cabecera de Vigo y de Gijón, además de desde Algeciras en una segunda etapa temporal- marcar un rumbo que evite a lo largo de su ruta marítima por el océano Atlántico un oleaje excesivo que pueda generar sobrecostes por el consumo de combustible, peligros sobre la estabilidad de la nave e incluso retrasos derivados de corrientes en contra, que el buque debería contrarrestar con más potencia en las máquinas en caso de fuerte oleaje.
Se trata, en resumen, de buscar las zonas de mar llana para profundizar en la eficiencia energética de los barcos mercantes que transportarán los miles de camiones y semirremolques cada año entre el quinteto de puertos españoles y franceses. Este es, además, uno de los pilares de las autopistas del mar, es decir, la reducción del impacto atmosférico derivado del uso del transporte por carretera entre ambos países, y su sustitución por el masivo intercambio de mercancías entre ambos Estados por medio de buques de carga. Estos buques transportarán, sobre todo, carga general, automóviles y alimentos. La idea es iniciar el flujo de mercancías con un movimiento de 25.000 semirremolques el primer año.
El citado sistema de predicción del oleaje a nivel nacional y que tendrá su aplicación directa en las autopistas marítimas hispano-galas ha sido desarrollado -e implementado en el futuro con nuevas aplicaciones- por el departamento de Medio Físico del ente Puertos del Estado, en colaboración con la Agencia Estatal de Meteorología. Este sistema procesará los datos dos veces al día, principalmente de las corrientes de la zona oceánica que atravesarán los barcos, del viento y del oleaje, y tiene un horizonte de predicción de tres días vista.
Herramienta informática
A través de una herramienta informática, la previsión matemática del oleaje podrá ser usada tanto en los barcos que realizarán la ruta como desde el control de las Autoridades Portuarias respectivas, especificando el puerto de origen y el de destino, la fecha, la hora a la que comenzará la travesía y la duración estimada de la misma. La herramienta trazará una simulación del mejor rumbo para la nave en función de estos parámetros adversos, con vistas a su eficacia energética en todo momento y teniendo en cuenta el origen y el destino de la carga. El objetivo es que el capitán del barco tenga una visión de conjunto sobre la ruta que realiza su nave, con factores que son cambiantes y que también estarán parametrizados.
Aunque salvando las distancias con las olas gigantes, denominadas freak waves , que han alcanzado en pleno océano hasta 30 metros de altura, capaces, por tanto, de tumbar una nave mercante de mediano porte, o al menos hacerla peligrar, los expertos, han tenido en cuenta los estudios de olas gigantescas para evitar estos fenómenos de la naturaleza. Hoy se sabe que la mayor experiencia conocida en este sentido fue una ola de 30 metros medida en la plataforma petrolífera Draupner en el mar del Norte en enero del año 1995. Las olas gigantes son una muralla de agua colosal que barre todo lo que encuentra a su paso.
Fuente: CSL.
