Mensaje de Dilma Roussef al Uruguay
El próximo día 30 de mayo, tendré la satisfacción especial de realizar, como Jefa de Estado, mi primera visita de trabajo al Uruguay. En dicha ocasión, reiteraré al Presidente José Mujica mi compromiso con el permanente fortalecimiento de nuestra asociación. Juntos, traduciremos el carácter estratégico de esa relación en iniciativas nuevas y concretas.
La alianza entre Uruguay y Brasil no se debe a una circunstancia geográfica inevitable. Menos aún es una construcción burocrática. Tenemos intereses comunes y complementarios.
Nuestras sociedades comparten un conjunto de valores que se apoyan en sólidos vínculos afectivos e históricos. De allí proviene la fuerza fundamental que da apoyo a nuestro proyecto común de integración, tanto bilateral como regional.
Esa aspiración gana aún más legitimidad por el compromiso de nuestros gobiernos con la prosperidad y el bienestar de nuestros pueblos. En los planos económico, político y social, hemos recorrido caminos muy similares.
El positivo momento histórico vivido por Uruguay y por Brasil, de sólido crecimiento económico y estabilidad democrática, le otorga un impulso adicional a nuestra asociación.
En el campo comercial, Brasil es el principal proveedor de Uruguay y el principal destino de productos uruguayos.
En 2010, el intercambio bilateral alcanzó el valor récord de US$ 3,1 mil millones, con significativo aumento, en relación a años anteriores, de la presencia de productos manufacturados en el modelo exportador uruguayo.
Nuestra cooperación bilateral, intensificada con el aumento de la frecuencia de encuentros presidenciales y reuniones de alto nivel, prosigue dentro del contexto de clara convergencia en torno a proyectos estructurales prioritarios.
Para realizar el acompañamiento de esas iniciativas y llevarlas a buen término, fue creada, en 2010, la Comisión Bilateral de Planeamiento Estratégico e Integración Productiva Brasil-Uruguay (CBPE).
En el ámbito de esa Comisión, ampliaremos, hasta el año 2013, la capacidad de intercambio de energía eléctrica entre Brasil y Uruguay, por medio de la construcción de la línea de transmisión de 500 kV entre San Carlos (Uruguay) y Candiota (Rio Grande do Sul).
En el sector de infraestructura del transporte, realizaremos obras que promoverán el desarrollo del Norte uruguayo y el Sur de Brasil, aproximando las dos regiones. Hasta el inicio del próximo año, lanzaremos las licitaciones para la construcción del nuevo puente sobre el río Yaguarón y para la restauración del puente internacional Barón de Mauá, patrimonio histórico común.
Aún durante este año, deberemos reactivar la conexión ferroviaria entre Brasil y Uruguay, en los tramos Santana do Livramento-Cacequi (Rio Grande do Sul) y Rivera-Montevideo.
Para la implantación de la hidrovía Uruguay-Brasil vía Laguna Merín, ya asignamos recursos de nuestro Programa de Aceleración del Crecimiento 2 (PAC-2). Brasil también está dispuesto a apoyar a Uruguay en la realización de estudios para la construcción de un puerto regional de aguas profundas, en la costa atlántica del país.
Estamos interesados en la identificación de nuevas oportunidades de cooperación en el campo de la integración productiva.
Hemos patrocinado la realización de seminarios empresariales, el último de los cuales contó con la participación del Presidente Mujica, en la Federación de las Industrias del Estado de San Pablo (Fiesp), en marzo pasado.
Es auspicioso que los empresarios brasileños estén demostrando un creciente interés por Uruguay, reconocido por la estabilidad jurídica y calidad de sus recursos humanos.
En la búsqueda de una mejor inserción en los núcleos dinámicos de la economía mundial, nuestros países decidieron reforzar la cooperación en el campo de la ciencia, tecnología e innovación. Crearemos, durante mi visita de trabajo, un mecanismo institucional que nos ayudará a definir, para los próximos años, sectores prioritarios, incluyendo biotecnología, nanotecnología y TV digital.
Este último se tornó viable gracias a la decisión del gobierno uruguayo de adoptar la norma Isdb-T.
La integración de nuestros países no puede darse solamente por la adquisición, por firmas brasileñas, de activos uruguayos, sino por una articulación productiva de nuestras economías orientadas hacia el futuro y, por esa razón, centrada en la innovación.
En el área de la integración fronteriza, seguiremos fortaleciendo los mecanismos institucionales existentes -en particular la Reunión de Alto Nivel de la Nueva Agenda de Cooperación y Desarrollo Fronterizo-, con énfasis en proyectos integrados en las áreas de salud, educación, seguridad, saneamiento y medio ambiente.
Sin embargo, la cooperación entre Brasil y Uruguay no se restringe al plano bilateral. Se proyecta hacia los frentes regional y mundial, en los cuales hemos realizado esfuerzos para la conformación de un sistema internacional multipolar.
En ese sentido, trabajamos por el constante fortalecimiento de la unidad y del peso del Mercosur.
Para ello, hemos adoptado medidas como la de la eliminación de la doble cobranza de la Tarifa Externa Común (TEC), que fortalecerá el comercio entre los distintos países del bloque, e iniciativas como la del Fondo de Convergencia Estructural (Focem), destinado a atenuar asimetrías en la región.
Uruguay y Brasil también están comprometidos en la consolidación de la Unión de las Naciones Sudamericanas (Unasur), un organismo que beneficiará la proyección de América del Sur, con sus valores, en un orden internacional más justo y solidario.
En el plano global, en la Organización de las Naciones Unidas, Uruguay y Brasil mantienen una convergencia importante en sus visiones sobre la reforma del Consejo de Seguridad, de modo de garantizar su representatividad y eficacia en el mundo actual. Juntas, nuestras tropas colaboran en la Misión de Estabilización de Haití (Minustah).
Uruguay y Brasil ingresan, por lo tanto, en el sigo XXI, con una rica y diversificada agenda bilateral de cooperación, que constituye una base sólida para su inserción conjunta en los planos regional y mundial.
Este patrimonio común une sólidamente nuestros países en la superación del desafío del desarrollo y en el proyecto de crear, en América del Sur, un ejemplo de paz, prosperidad y cooperación, siguiendo nuestro propio modelo democrático de crecimiento económico con inclusión.
