El PBI brasileño lleva 9 meses de caída y no hay planes a corto plazo para que la situación mejore, lo que afecta la economía del país y, especialmente, a puestos de trabajo y al pueblo en general.
Standard & Poor’s le rebajó la nota crediticia del país a «BB+» desde «BBB-«, por lo que la deuda soberana brasileña perdió el grado de inversión y cayó a la categoría especulativa, algo que no es bien visto por posibles inversores.
El Mercosur también se resiente por esta situación y, al mediano plazo, los problemas del Brasil se trasladarán a sus socios comerciales si es que no se corrige el rumbo y se vuelve a la senda del crecimiento.
