La firma que hizo público su disconformidad fue Naviport a través de su gerente general, Santiago Larzábal quien dijo que se los está «dejando rezagados».
Por esta razón, el directivo considera que hay dificultades en la disponibilidad de muelles por el incremento de los volúmenes de carga, pero, como armadores nacionales entienden que se tiene que defender la competitividad de la bandera uruguaya.
Lárzabal dijo que uno de los beneficios que tiene el contar con un buque de bandera uruguaya es que debería contar con predilección de atraque y añadió que un día perdido en el puerto de Montevideo fondeado a la espera de muelle, es un día irrecuperable que se traspasa al cliente porque el camión o la naviera internacional pone condiciones y no es posible modificar la tarifa.
Si bien el uno de Naviport dijo que no reniegan de las embarcaciones de bandera paraguaya, entienden que debe haber una diferenciación hacia la bandera uruguaya, y finalizó confirmando que si se pierde esta ventaja de atracar antes que navíos de otras banderas, se pierde la competitividad y con ello las fuentes laborales y los servicios generados (combustible, avituallamiento, servicios navales, peritajes y seguros).
