Diésel en Bolivia complica el transporte hacia Chile
Los transportistas de Bolivia denuncian esperas de entre tres y cuatro días para conseguir diésel. La situación mantiene camiones inmovilizados y comienza a afectar los corredores utilizados por el comercio exterior hacia los puertos de Chile.
Luis Añez, presidente de la Cámara de Transporte, señaló que los vehículos permanecen varios días en filas antes de conseguir combustible. Según el dirigente, las medidas implementadas por el Gobierno no lograron normalizar el abastecimiento.
El sector reclama una solución estructural que permita recuperar la regularidad en la distribución y evitar que los camiones pierdan jornadas completas frente a las estaciones de servicio.
Menor disponibilidad de camiones
Las demoras afectan directamente la productividad de cada unidad. Un camión detenido durante tres o cuatro días deja de realizar viajes, transportar mercancías y regresar a tiempo para nuevas operaciones.
Añez aseguró que algunos vehículos están completando viajes con una frecuencia mucho menor a la habitual. Esto reduce la capacidad efectiva de la flota disponible y limita el movimiento de mercancías.
El impacto adquiere especial relevancia en las rutas que conectan Bolivia con los puertos de Chile, fundamentales para el comercio exterior del país.
Cuando los camiones permanecen detenidos, las cargas tardan más en llegar a las terminales portuarias. También se retrasan los retornos de productos importados.
Estas demoras pueden incrementar los costos de transporte, almacenamiento y programación logística. Además, pueden complicar operaciones que dependen de ventanas de embarque y fechas previamente coordinadas.
El problema alcanza al comercio exterior
La disponibilidad de diésel también resulta relevante para las cadenas agroindustriales. Granos, alimentos y materias primas deben recorrer largas distancias por carretera antes de llegar a centros de procesamiento, mercados o pasos internacionales.
La incertidumbre sobre el tiempo necesario para abastecer cada unidad también dificulta coordinar retiros de mercancía, depósitos y turnos portuarios.
La Cámara de Transporte cuestionó las medidas adoptadas y reclamó modificaciones a la normativa vigente. Añez sostuvo que el decreto implementado por el Gobierno no solucionó el problema y habría contribuido a aumentar las filas.
Bolivia depende en gran medida del transporte carretero para conectar sus regiones productivas con los mercados internacionales. Por ello, una interrupción prolongada del suministro puede trasladarse hacia las cadenas de exportación.
Con camiones detenidos hasta cuatro días para cargar combustible, el abastecimiento de diésel se convierte en un factor de presión para los corredores logísticos que conectan Bolivia con los puertos chilenos.
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