Aunque la anterior administración decía que iban a «industrializar el campo» la realidad indica que los bienes que más se exportaron fueron productos primarios, los cuales debido a inconvenientes cambiarios y de rentabilidad, no pudieron ser competitivos frente a otros mercados mejor regulados. Sólo la soja y los cereales «salvaron los papeles» en un contexto en el que retrocedieron con fuerza los embarques de productos con mayor valor agregado, que permiten obtener más ganancias y generan trabajo. En 2015, se exportaron 1,6 millones de toneladas de alimentos de origen animal contra 1,9 millones de toneladas de 2014 según lo indicó el Senasa, marcando un declive importante en bienes con valor agregado y nuevamente como viene ocurriendo desde 2007, los productos primarios prevalecen en materia de exportación.
